El Hogar «Madre del Puente Carretero» generará un espacio de contención para adolescentes. Recibió la visita de Christian «Chapu» Gianera, cuya labor es la de acompañante de adolescentes en el Hogar de Cristo de La Matanza.
En diálogo con Gerardo Cisneros, del equipo de comunicación de la parroquia de Lourdes, Gianera contó: «Soy acompañante par conviviente de adolescentes de entre 13 y 18 años; mi visita a Santiago es para comenzar a organizar lugares de contención para éstos chicos ante el avance de la droga en la zona. La idea es replicar lo que hacemos en La Matanza, buscando conformar un hogar donde convivan, tengan derecho a la salud, educación, la práctica de un deporte, a formar familias».
Cabe señalar que el Hogar «Madre del Puente Carretero» trabaja con jóvenes (de 18 años en adelante) y adultos con adicciones. Ante la demanda de padres para contar con este espacio donde se trate también a menores se pensó en poner en marcha esta propuesta.
Respecto al trabajo que desarrollan en La Matanza, «Chapu» Gianera comentó: «tenemos una población de chicos que vienen por consumo problemático de drogas, algunos llegan solos a pedir ayuda, otros llegan con sus padres o algún familiar que no encuentra una solución al problema. En este último tiempo recibimos por el juzgado a chicos ‘hijos del consumo’ con padres presos, víctimas de violencia familiar; en esos casos es importante detectar que lo llevó al consumo, nadie nació para ser drogadicto o delincuente, Dios nos creó para ser felices, algo pasó en el camino y hay que mostrar que abriendole las puertas puede cambiar su vida».

El hoy trabajador de la Familia Grande del Hogar de Cristo contó su experiencia de vida, tras haber llegado a este espacio hace siete años estando en situación de calle y siendo consumidor de drogas por muchos años. «Después de mucho trabajo recuperé a mi hijita, mi salud y presto un servicio a la comunidad. El Hogar de Cristo me dejó como enseñanza que una persona que llegó rota, sucia, siendo un problema para su familia termina convirtiéndose en parte de la solución, siento útil a la sociedad».
Ayudar a un adolescente
Respecto a la vida de los adolescentes en el Hogar contó que tienen como rutina levantarse temprano, compartir el desayuno como una familia leyendo previamente el Evangelio, luego concurren a la escuela; los que van en el turno tarde van a la casa de apoyo escolar donde realizan actividades deportivas, artísticas, taller de huertas, etc.
«En éstas vacaciones acuden a una colonia, donde comparten actividades recreativas con los jóvenes exploradores y chicos de la zona. Disfrutan de la pileta, almuerzo, mucho deporte, es devolverles esa niñez y adolescencia, es darles una nueva oportunidad», concluyó.

