Tenemelo
Inolvidable reducto bailable que aún vive en la memoria bandeña.
Según los historiadores bandeños no existe una fecha exacta de su inauguración. A partir de la década de 1940 su nombre empezo a ser repetido por la gente del pueblo. Su primer domicilio fue en España y Laprida, alli funcionaba como «Recreo El Huracán». Luego de un tiempo el bailable se trasladó hacia Avda Bolivia entre Berutti y French pasando a denominarse «Recreo Avenida», lugar donde aún hoy pervive parte de su edificación.
Su propietario y productor fue ALBERTO «TIDO» MORALES, que además fue autor y compositor de varias obras del cancionero nativo santiagueño.
Por ese escenario popular pasaron los más destacados de la música folclórica santiagueña, Academias de Danzas Nativas y también pitucos cantores y orquestas de tango. Según algunos memorisos cuentan que por allí en una de las exitosas noches tangueras cautivo con su voz un joven cantor que se hacia llamar Argentino Ledesma.
En su regreso triunfal, desde la Capital Federal, a su ciudad natal ocurrida el 23 de Marzo de 1953, el ilustre poeta músico, autor y compositor bandeño Julio Argentino Jerez subió al escenario del «Tenemelo» logrando una actuación memorable; sin saberlo se estaba despidiendo de su pueblo, un año y seis meses después fallecía en Buenos Aires (21/9/1954).
«El tenemelo» también fue escenario de grandes veladas boxisticas muy populares, con amateurs boxeadores locales que hacían temblar «el ring» preparado para esos enfrentamientos.
Por supuesto en el lugar no faltaba la venta de empanadas, locro, pasteles y estacionados los sulquis, carros y caballos sobre avda Bolivia se mezclaban con el ruido del baile formando un paisaje pintoresco.
«El Recreo Avenida» o «Tenemelo» (así reconocido por la expresión popular) fue un lugar bailable que existió en nuestra ciudad de La Banda en una época de sana diversión y romanticismo.
Hoy la tradición oral bandeña lo sigue rescatando desde el fondo de la historia para traerlo al presente como uno de los grandes recuerdos de un pueblo que ama su historia, valora su pasado fortaleciendo la identidad del «ser bandeño» ese concepto de personalidad que aún vive en el corazón de los nativos bandeños.
Miguel Coria

