China ha ejecutado a cuatro miembros destacados del grupo criminal de la familia Bai con sede en el norte de Birmania por delitos que incluyen homicidio intencional, fraude de telecomunicaciones y tráfico de drogas, informó el lunes la televisión estatal CCTV.
La cámara de seguridad difundió imágenes de la banda familiar Bai, incluidas imágenes de archivo de Bai Suocheng y Bai Yingcang con las milicias locales de Birmania, y videos de vigilancia de los sitios de estafa de telecomunicaciones del grupo en el norte de Birmania.
De acuerdo con la sentencia, los ejecutados formaban parte de una red criminal que operaba en el norte de Birmania y estaba implicada en delitos de fraude en telecomunicaciones e internet, apertura de casinos ilegales, secuestros, homicidios y tráfico de drogas, entre otros.
El alto tribunal consideró que los delitos cometidos eran “extremadamente graves”, con consecuencias “especialmente serias” y un elevado impacto social, por lo que avaló la ejecución de las penas tras desestimar los recursos presentados en segunda instancia.
Preguntado por el caso, Lin Jian afirmó este lunes que China mantiene desde hace tiempo una cooperación activa con Birmania y otros países para combatir el fraude transfronterizo en telecomunicaciones y en línea, con el objetivo de “erradicar este tipo de delitos, proteger la seguridad de las personas y sus bienes y mantener el orden de los intercambios y la cooperación regionales”.

Lin añadió que Pekín seguirá profundizando la cooperación internacional en materia de aplicación de la ley y reforzando las acciones contra el fraude, el juego ilegal en línea y otras actividades criminales transfronterizas.
Las ejecuciones se producen días después de que China ajusticiara a once integrantes de la denominada mafia de la familia Ming, una organización criminal distinta, también vinculada a centros de ciberestafas asentados en zonas fronterizas de Birmania, en el marco de una ofensiva más amplia de Pekín contra estas redes de fraude transfronterizo.
Según un informe de Naciones Unidas, al menos 120.000 personas están retenidas en centros de Birmania donde se les obliga a realizar estafas en internet, mientras que en Camboya, el otro epicentro de estos crímenes, se estima que rondan las 100.000 personas.
Se trata de complejos cerrados, similares a prisiones, donde estas personas, engañadas con falsas ofertas de trabajo, son obligadas a cometer estafas en línea desde un ordenador, sufriendo una “violencia extrema”, han explicado autoridades internacionales.

En los últimos años, China ha presionado a la junta militar birmana y ha realizado con ella varias operaciones para desmontar algunas de estas redes de trata de personas, tras lo cual se han producido cientos de extradiciones de acusados hacia el gigante asiático.
En los últimos años, China ha intensificado la colaboración con sus vecinos del sudeste asiático, Tailandia, Myanmar y Camboya, para combatir las desenfrenadas operaciones de los “centros de estafa” en la región. Como resultado, decenas de miles de sospechosos de delitos han sido repatriados, según expertos en crimen organizado transnacional.
(con información de Reuters y EFE)
Fuente Infobae

