La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, afirmó que “no existen los planes sociales”, sino que hay prestaciones de la seguridad social y programas sociales con reglas y objetivos diferentes. Sostuvo que la AUH es una prestación automática y no un plan discrecional.
“Técnicamente, no existen los planes sociales. Es una expresión coloquial que mezcla cosas distintas y genera confusión. No es lo mismo un programa social que una prestación de la seguridad social. Las jubilaciones y las pensiones son derechos establecidos por ley, se otorgan automáticamente a quienes cumplen los requisitos”, dijo la ministra en un video publicado en redes sociales.
“No dependen de cupos, no dependen de intermediarios, no son discrecionales, eso no es un plan, es seguridad social. Los programas sociales son otra cosa, son herramientas política pública focalizada. Tienen objetivos concretos, reglas de acceso, condicionalidades y evaluación de resultados. Y si no funcionan, se modifican o se cierran”, aseguró.
“En diciembre de 2023, la Asignación Universal por Hijo (AUH), con su complemento alimentario, cubría apenas el 54% de la canasta básica alimentaria. Hoy, cubre cerca del 100%. Eso no es expandir asistencia. Es recomponer el poder adquisitivo para combatir la indigencia y la pobreza extrema. Corregimos una inconsistencia del sistema. No aumentó la cantidad de programas sociales. No aumentó la cantidad de personas asistida”, agregó.
Vale mencionar que, según un análisis elaborado por el economista Nadin Argañaraz, durante la gestión de Javier Milei, el poder adquisitivo de los beneficiarios de la AUH se duplicó.
A fines de 2025, alcanzaron un poder adquisitivo acumulado que equivale a 21,3 ingresos reales de noviembre de 2023. En términos porcentuales, esto implica un incremento del 85%.
Cabe recordar que la AUH está destinada a madres, padres o tutores legales de niñas, niños y adolescentes menores de 18 años que no tienen empleo formal registrado ni reciben asignaciones familiares del sistema contributivo. El beneficio abarca a personas desocupadas, trabajadores de la economía informal, monotributistas sociales y empleados del servicio doméstico con ingresos bajos.
Para hijas e hijos con discapacidad, la AUH no impone un límite de edad, aunque se requiere presentar la certificación correspondiente ante la ANSES. Para acceder o continuar con el cobro, es obligatorio acreditar controles de salud, asistencia escolar y la presentación anual de la Libreta Nacional de Seguridad Social, Salud y Educación.
Por otra parte, el IERAL señaló en un informe: “Implementada en 2009, la AUH se consolidó con los años como la principal política de transferencia monetaria dirigida a la niñez en Argentina. Al estar condicionada a controles de salud y asistencia escolar, cumple una doble función, refuerza los ingresos de los hogares en el corto plazo y busca incidir sobre el desarrollo de capital humano en el mediano y largo plazo”. Hoy 4,1 millones de niños reciben el beneficio.
El centro de estudios resaltó que el sistema de transferencias por hijo arrastra un problema estructural: la AUH fue diseñada para extender a los trabajadores informales, desocupados, empleadas de casas particulares y monotributistas sociales un derecho que los trabajadores registrados ya tenían a través de las Asignaciones Familiares.
“En un país donde el 43% de los trabajadores son informales, extender la protección por hijo más allá del empleo registrado es una condición necesaria para que el sistema tenga alcance real”, precisó el IERAL.
Explicaron que el problema es que, con el tiempo, la superposición de programas y criterios dio lugar a un esquema fragmentado, difícil de administrar y con incentivos que conspiran contra la formalización laboral. En la actualidad, existen más de 40 valores distintos para el monto que una familia puede recibir por hijo, según la zona geográfica, la inserción laboral de los padres, la edad del niño y el nivel de ingresos del hogar.
“El punto más sensible es la brecha entre lo que recibe un trabajador informal y uno formal. Mientras que la AUH + Alimentar cubren el 92% de la Canasta Básica Alimentaria por hijo, la asignación familiar contributiva para un trabajador formal del tramo de menores ingresos cubre apenas el 32%. Y la brecha se amplía a medida que el salario sube: 22% en el segundo tramo, 13% en el tercero, apenas 7% en el cuarto”, resaltó el informe.
Infobae

