En las últimas horas se viralizó un video, en el que se muestran imágenes de como el Río Dulce erosionó las barrancas colocadas en La Bajada, provocando el derrumbe de construcciones de material.
Al respecto Visión Santiago señaló, en el registro audiovisual se observa el dramático estado de una edificación de cemento y ladrillos que cedió ante la desaparición del suelo bajo sus cimientos.
La estructura yace ahora inclinada y sumergida en las aguas turbias, rodeada de escombros, restos de mampostería y pertenencias que quedaron a la deriva tras el avance del cauce.
A medida que las imágenes del desastre se viralizaron, surgieron voces críticas que cuestionaban la ubicación de las viviendas, señalando la “irresponsabilidad” de quienes construyeron en la ribera. Sin embargo, los habitantes de la zona ofrecen una perspectiva necesaria para entender la magnitud del fenómeno.
Según sostienen los vecinos de La Bajada, al inicio de este ciclo de crecida y erosión, sus casas habrían estado situadas a una distancia de aproximadamente 100 metros respecto al cauce original. De acuerdo con estos testimonios, el río habría avanzado esa considerable superficie de tierra firme, “devorando” el terreno hasta llegar a las bases de las viviendas.
En el lugar se puede observar como el terreno ha sido literalmente “limado” por la corriente. El rastro de mantas y objetos personales sobre lo que queda de barranca sugeriría una salida de emergencia ante la inminencia del colapso.
Este fenómeno vuelve a poner de manifiesto la urgente necesidad de obras de infraestructura y defensas sólidas. Lo que sucede en La Bajada deja en evidencia que, sin la intervención técnica adecuada, el río puede avanzar decenas de metros sobre zonas habitadas, transformando el esfuerzo de años en escombros en cuestión de horas.

