En el marco de la Semana Santa, este martes en la Catedral Basílica Nuestra Señora del Carmen, el cardenal primado de Argentina, monseñor Vicente Bokalic CM presidió la tradicional Misa Crismal en la que se bendicieron los óleos que se utilizarán a lo largo del presente año y en la que los presbíteros renovaron sus promesas sacerdotales.
Tras las lecturas correspondientes el Arzobispo santiagueño, en primer lugar agradeció, «a los sacedortes por la entrega cotidiana, muchas veces silenciosa no reconocida, cargada de esfuerzos, preocupaciones, de límites y cansancios de permanetes desafíos, demandas y que pueden responder por el amor de Dios y el afecto sincero de sus comunidades».
«Grcias por no dejar de anunciar el evangelio aún en medio de las cruces de las dificultades, el Señor ve y bendice esa entrega generosa», amplió.
El púrpurado destacó, «Jesús se nos presenta como uno más del pueblo, participa en la vida de su gente, reza, en ese contexto sencillo, y comunitario proclama el texto del profeta Isaías Él Espíritu del Señor está sobre mí porque me ha consgrado por la unción´. Jesús revela su identidad y su misión. Ha siudo ungido para sanar, para liberar, llevar la esperanza. También nosotros hemos sido ungidos, en el bautismo todos fuimos consagrados como pueblo sacerdotal, profético real».
Bokalic sostuvo, «de modo particular los sacerdotes hemos recibido una unción que nos configura con Cristo sacerdote y servidor. Peri no es un privilegio para encerrarnos en nosotros mismos, no es un don para la búsqueda de seguridad personal, toda unción es para una misión».
A la vez acotó, «fimos ungidos para serviri, para salir, llevar la buena noticia a los pobres. En esta Misa Crismal queremos renovar el espíritu con el que fuimos llamados, por gracia del Señor que nos miró para ser servidores de su pueblo».
El prelado santiagueño consignó, «nosotros -por los sacerdotes- estamos llamados a ser signos vivos de su presencia. Hoy más que nunca ese llamado se concreta en la construcción de una iglesia en estado permanente de misión».
En otro tramo de su mensaje, Bokalic expresó, «necesitamos aprender a escuchar en el mundo que no se escucha, el signo profético es escuchar al que piensa distinto, al que tiene historia distinta. Así podremos edificar una iglesia que sea familia donde los pobres ocupen un lugar central».


