La noche en que Arturo Puig habló de Selva Alemán en A24 con Luis Novaresio, la emoción llenó el estudio. Frente a la pregunta sobre qué le diría a Selva si pudiera tenerla enfrente otra vez, Puig suspiró y respondió sin dudar: “Que la amo profundamente. La amo, la amé y la seguiré amando. Que es la mujer de mi vida, la mujer que más quise en toda mi vida”, declaró el actor.
En la entrevista, el intérprete habló también del talento de Alemán. Aseguró que sobresalía por su naturalidad y humildad: “Era tremenda, pero no era petulante con su talento. Tenía para decir: ‘Yo soy’, y no, no lo hacía”, aseguró Puig, resaltando el estilo y la gracia de quien fuera su compañera.

El primer encuentro entre Selva Alemán y Arturo Puig
Sobre el inicio de la relación, Puig recordó a Novaresio el efecto de ese primer encuentro profesional: “Cuando yo la conocí fue, fue un shock”. Contó que tras terminar de grabar la telenovela Carmiña, con María de los Ángeles Medrano, empezó una nueva novela bajo la dirección de Diana Álvarez, en la que Selva regresó a la actuación tras varios años retirada.

Así fue el adiós a Selva Alemán según Arturo Puig
El relato sobre los últimos días de Selva Alemán lo compartió Puig en La Noche de Mirtha. “El tema fue así: ella empezó con un dolor muy grande en el estómago. Cosa que aprovecho para decir que en general el infarto de mujeres se da con un dolor en el estómago. Es la aorta, ¿no? En general, en los hombres por ahí es el brazo izquierdo”, explicó el actor.
Puig contó que un médico revisó a Selva en casa y le restó gravedad al malestar. “Vino, la revisó, no sé qué le dio… y dijo: ‘No, está todo bien’”. Pero el dolor aumentó, y Puig llamó a la ambulancia. Al llegar, uno de los médicos le dijo: “Es un infarto”.
Selva fue llevada al sanatorio y, según el testimonio de Puig, ya no salió de allí. Él manifestó su dolor por el diagnóstico tardío y la rapidez con la que ocurrieron los acontecimientos. En sus palabras, “El primer médico no acusó nada. Dijo: ‘No, bueno, es un dolor, a lo mejor algo que comió’”.
La vida de Arturo Puig después de Selva Alemán
Luego de la pérdida de Selva Alemán, la vida cotidiana representó un reto adicional para Puig, según contó. Explicó que la mudanza fue motivada por la preocupación de sus hijos: “Me mudé porque vivía en una casa muy grande, con escaleras y entonces mis hijos empezaron: ‘Te podés caer’, y qué sé yo, y que esto, que lo otro”. La idea de mudarse ya era compartida con Selva en vida.
En la etapa siguiente a su fallecimiento, Puig expresó que no estaba preparado para volver a actuar en obras convencionales y solo aceptó regresar con un unipersonal, Buenas palabras. Esto marcó una forma de reencontrarse a sí mismo.
El paso del tiempo no disminuye la huella de Selva Alemán en la vida y los recuerdos de Puig, quien encuentra en la memoria compartida una forma de mantener su presencia viva.
Fuente Teleshow

