El viaje del presidente Donald Trump a China estuvo rodeado de un operativo de seguridad pocas veces visto. Aunque públicamente la visita se celebró como un éxito diplomático, puertas adentro el temor al espionaje chino marcó cada paso de la delegación estadounidense y del grupo de periodistas que acompañó al mandatario.
Durante el programa Fox & Friends, los conductores revelaron detalles inéditos sobre las precauciones que tomaron los funcionarios y la prensa. Brian Kilmeade expresó su preocupación por los futuros acuerdos con empresas tecnológicas chinas y remarcó que el riesgo de espionaje era una “preocupación real” para el equipo de Trump.
Celulares descartables y controles extremos
Según relató el periodista Lawrence Jones, citando un tuit de la reportera Emily Goodin del New York Post, el personal estadounidense viajó con celulares descartables, conocidos como «burner phones», y los tiró todos a la basura antes de subir al Air Force One.
“Nada que venga de China estaba permitido en el avión”, aseguró Goodin.

Jones explicó: “Los estadounidenses entienden la amenaza de China. Públicamente intentan mostrarse cordiales y avanzar en acuerdos, pero en privado toman recaudos frente a lo que consideran una amenaza real”.
En los reportes del pool de prensa, se detalló que el personal de la Casa Blanca pidió a los periodistas devolver las credenciales y pines de identificación usados durante el viaje y metió todo en un contenedor
Hoteles bajo la lupa y habitaciones “barridas”
La conductora Ainsley Earhardt sumó más detalles sobre el operativo: “Mis fuentes en el avión contaron que tuvieron que dejar sus teléfonos estadounidenses, apagarlos y no llevarlos a China. Si los llevaban, los dejaban en el avión, apagados y sin usar”.
“Todos los estadounidenses usaron celulares descartables que debieron destruir y dejar en China. No querían que nada de origen chino subiera al avión, por temor a que estuviera intervenido o que hubiera espías”, agregó Earhardt.
La seguridad fue tan estricta que, según la conductora, los hoteles y habitaciones fueron revisados minuciosamente antes de la llegada de la delegación, especialmente la suite presidencial. “Hicieron todos los chequeos de seguridad posibles”, remarcó.

Un viaje con éxito público y desconfianza privada
Mientras la visita de Trump a China se mostró como un logro diplomático, el temor al espionaje y la vigilancia tecnológica marcó la agenda interna.
El operativo incluyó desde la destrucción de celulares hasta controles exhaustivos en cada paso, dejando en claro que la desconfianza entre Washington y Beijing sigue siendo un factor central en la relación bilateral.
Fuente TN

