Con el panorama electoral ya definido en Colombia, la carrera hacia la segunda vuelta del próximo 21 de junio se intensifica. Los dos candidatos en disputa, Iván Cepeda, representante del oficialismo por el Pacto Histórico (40,9%), y Abelardo de la Espriella, de Defensores de la Patria (43,7%), aceptaron debatir públicamente y adoptado una postura mucho más agresiva. Conscientes de que la elección se prevé reñida, ambos aspirantes centran sus esfuerzos en afinar cálculos estratégicos para conquistar el voto y asegurar la mayoría absoluta.
Tras la puesta en duda de los resultados por parte del oficialismo, la tensión marca el cierre de una jornada democrática histórica, que batió récords de participación el domingo: un 57,2% del electorado acudió a las urnas, lo que se traduce en más de 23,6 millones de colombianos ejerciendo su derecho al voto.
Elecciones Colombia: tensión y ataques tras los resultados de la primera vuelta
Luego de conocerse los resultados, Abelardo de la Espriella fue el primero en reaccionar. A través de un video en sus redes sociales, el candidato celebró: “Vamos a segunda vuelta para derrotar la tiranía, el absolutismo. En 21 días vamos a cambiar la historia de Colombia para siempre”. La respuesta del Pacto Histórico llegó rápido de la mano del propio Gustavo Petro. El presidente saliente restó validez a los números que dejaron a su candidato en segundo lugar, argumentando que “el llamado conteo transmitido no tiene fuerza vinculante”. Manteniendo la postura confrontativa de su gestión, el mandatario remató en su cuenta de X: “Como presidente no acepto los resultados del preconteo”.
Aunque el resultado final se verificará en los próximos días durante el escrutinio oficial, Cepeda no esperó para alinearse con la postura de Petro. Al referirse a las votaciones, el candidato del Pacto Histórico fue más allá y puso en duda no solo el preconteo, sino la legitimidad misma del proceso: “Hoy obtuvimos 10 millones de votos mal contados en Colombia. Somos la principal fuerza política sin duda”.
Cepeda aprovechó una conferencia de prensa para exigir que se esclarezcan las presuntas inconsistencias electorales. Pese a la gravedad de su reclamo, el candidato oficialista matizó sus palabras al reconocer que, de momento, el “dispositivo de control de resultados” desplegado por su propia coalición detectó ninguna evidencia de fallos en el proceso.
En cuanto a De la Espriella, el aspirante oficialista pidió que “se le practique una auditoria seria” sobre los gastos de su campaña y “las denuncias que hay de compras de votos”, al tiempo que lo calificó de “estafador”, “misógino” y homofóbico. “Representa el regreso al pasado parapolítico, narcotraficante, mafioso, plutocrático y corrupto que vivió el país bajo los dos gobiernos de Álvaro Uribe, reforzado hoy por la extrema derecha internacional”, dijo respecto de su contendiente, asociándolo con el expresidente colombiano.
Los candidatos colombianos acordaron debate
El domingo por la noche, desde su búnker en Barranquilla, De la Espriella salió al paso de los cuestionamientos oficialistas asegurando que el Pacto Histórico busca “perpetuarse en el poder desconociendo la voluntad del pueblo colombiano”.
Al día siguiente, el aspirante oficialista contraatacó a través de sus redes sociales: retó a su rival a un “debate político y electoral” y lo acusó de “robarse” el símbolo de la camiseta de la selección colombiana de fútbol para su campaña.
Ante el desafío, De la Espriella respondió en X, echándole en cara sus pocas apariciones mediáticas: “¿Ahora sí, cobarde? Te escondiste mientras tu dueño hacía tu campaña, y fallaron. Primero, reconoce el resultado de las elecciones y vamos a debatir ya mismo”.
El desafío encontró un freno en Bogotá. El aspirante oficialista desestimó la invitación argumentando que la revista Semana sostiene una línea editorial afín a De la Espriella. Para destrabar el encuentro, Cepeda condicionó su participación a pactar primero “ciertas condiciones mínimas”, dejando en suspenso el escenario del primer gran debate presidencial.
Ámbito

