Este año la campaña mundial del Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente convoca a actuar #PorElClimaYa, y efectivamente, era hora “ya” que este llamado se hiciera explícito y urgente.
Hace tiempo que la ciencia afirma que “inequívocamente” el cambio climático ha sido provocado principalmente por emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de la actividad humana como el uso de combustibles fósiles, el uso y el cambio de uso de la tierra, actividades productivas insustentables…pero aún existen posiciones negacionistas que argumentan la inacción.
Hace tiempo se habla de no superar la concentración de dióxido de carbono de 350 ppm (partes por millón) en la atmósfera cercana, y no solo supera los 400 ppm sino que cada año se añade más de 2 ppm.
Hace tiempo se sabe que 1,5 °C es el límite del aumento del promedio global de temperatura y lse lo está superando. Y este punto es central porque por encima de 1,5° C aumenta el riego para puntos de inflexión como el del derretimiento de los hielos polares, que podría provocar aumentos drásticos en el nivel del mar, con todas las consecuencias que conllevaría.
Hace tiempo que fenómenos meteorológicos extremos que se dan con mayor frecuencia, duración e intensidad como precipitaciones, inundaciones, sequía, escasez de agua, incendios, olas de calor, ocurren en el mundo y algunas veces han tocado nuestras puertas.
Hace tiempo que el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) advierte que se requieren reducciones de emisiones radicales en todos los sectores y que pesar de las advertencias, los objetivos de reducción de emisiones siguen siendo insuficientes.
Hace tiempo el cambio climático puede afectar la salud humana, la capacidad de producir alimentos y las actividades productivas, la infraestructura, la seguridad, la biodiversidad y los servicios ecosistémicos de los que dependemos.
Hace tiempo llegan noticias sobre millones de personas “migrantes y refugiados climáticos” que han debido dejar su lugar de residencia porque las condiciones se han vuelto insanas.
Hace tiempo se escucha que se debe actuar y debatir. La generación nacida en 2020 experimentará siete veces más episodios de calor extremo que los nacidos en 1960 y también, el doble de incendios y sequías, y casi el triple de inundaciones y malas cosechas (IPCC, 2023).
Es cierto, también, que hace tiempo hay movimientos, investigaciones, innovaciones, acuerdos, recomendaciones, y otras acciones. A la par de este llamado urgente de “Acción climática ahora”, el mensaje de la ONU trata de virar su mensaje hacia una posición más amable y esperanzadora mostrándonos “soluciones climáticas que echan raíces en cada rincón del planeta”.
Sin embargo, es hora de descarnar la urgencia de contenidos amables, así los recuerda el IPCC (2023): “las decisiones y acciones que se tomen en esta década tendrán repercusiones ahora y durante miles de años”.

