A 29 días de haber ingresado al Sanatorio Mater Dei con una trombosis en el tobillo que derivó en una crisis cardiovascular, Chiche Gelblung (82) regresó a la televisión. Lo hizo en silla de ruedas, con la misma energía de siempre y con una historia para contar que incluyó médicos en conflicto, la posibilidad real de perder una pierna y una frase que todavía le genera bronca.
La jornada también tuvo lugar para la autocrítica y la nostalgia. Cuando le preguntaron si había extrañado el trabajo, la respuesta fue directa: “Sí. A esta profesión tenés que extrañarla siempre, si no, no la podés hacer. Tenés que extrañarla, tenés que sentirla”. Y luego, casi de pasada, deslizó que hubiera querido estar cubriendo el Mundial 2026. “Yo quiero estar en estos momentos en el mundial. Hubiera estado en el mundial, no el Rulo”, lanzó.. Aclaró enseguida que no hay ningún conflicto con su colega: “No tengo problema con el Rulo, lo quiero mucho. Está haciendo una cobertura muy buena”. Pero no pudo evitar recordar lo que fue su experiencia en el último mundial: los traslados en carrito, la búsqueda desesperada de un baño cerca del estadio y un asistente que lo presentaba ante todos como “my grandfather”.

Un día antes en su propio ciclo70 20 Hoy por El Nueve, Gelblung se mostró desde su casa en una entrevista con su co-conductora Mercedes Cordero, donde habló con una franqueza que no dejó margen para la interpretación. La internación había comenzado por una descompensación que se sumó a una caída previa en su casa, con un golpe en el ojo izquierdo. Lo que en principio parecía manejable se fue complicando hasta requerir terapia intensiva y la colocación de dos stents en una de sus piernas.
“El primer médico que me vio me dijo: ‘Estás golpeando las puertas del cielo’”, relató el periodista frente a cámara, con el tono de quien todavía no terminó de procesar la frase. “Pero yo no me sentía así. No tengo perdón para ese tipo, porque nadie le puede decir así a un paciente. En todo caso que diga: ‘Estás jorobado’”. La indignación fue genuina y el conductor no la disimuló.

“Yo ya tenía resuelto que si había que perder el pie lo perdía. Se lo dije a mi mujer. Si ese era el precio para que salieran las cosas bien, vamos para adelante”, afirmó. Y agregó algo que resume el estado mental con el que atravesó la internación: “Me lo tomé con naturalidad y con mucha valentía. Me sorprendí de mí mismo”.
El cirujano vascular fue la figura que Gelblung rescató con claridad. “Encontré un médico maravilloso. Ese es el cirujano vascular que me hizo la operación, que iba peleando en simultáneo con el traumatólogo”. La operación se realizó con sedación, pero el conductor asegura haber tenido conciencia de lo que ocurría en todo momento. “Sentía cómo se estaba abriendo la arteria. Veía al médico trabajar para que se abriera. Sentía que le estaba ganando la batalla”, reveló.
La bronca con el primer médico que lo atendió no pasó a segundo plano. “Sentí que querían matarme. El tema no era que perdiera el pie sino la vida. Mi reacción fue decir: ‘Yo no estoy golpeando las puertas del cielo’”, insistió Gelblung, que volvió sobre la frase más de una vez a lo largo de la entrevista, como si necesitara terminar de refutarla.

De regreso en pantalla, el conductor adelantó que va a continuar trabajando, aunque por ahora dosificará las horas. Bromeó con que piensa seguir hasta el final, a la manera de Mirtha Legrand, y desmintió de paso una versión que lo vinculaba con la famosa foto de Ricardo Balbín agonizante en la revista Gente. “No estuve en ese momento en la revista y tampoco lo hubiera hecho. Ese es un límite”, aclaró.
Gelblung dijo sentirse recuperado y aseguró que la internación le devolvió diez años de energía.
Fuente Teleshow

