Rusia lanzó una nueva oleada de ataques con misiles balísticos contra Kiev en la madrugada del miércoles, con explosiones registradas en la capital ucraniana antes incluso de que sonaran las sirenas de alerta aérea, según periodistas de Agence France-Presse y del Kyiv Independent presentes en la ciudad. El ataque es el tercero de gran escala contra la capital en menos de una semana.
La embestida del miércoles se produce 48 horas después de que Rusia lanzara uno de sus ataques más letales sobre la capital, en la noche del 6 de julio, con un saldo de al menos 26 muertos y decenas de heridos en Kiev y la región circundante, de acuerdo con el Kyiv Independent. Cuatro días antes, el 2 de julio, otra combinación de misiles y drones había dejado 31 muertos y más de 100 heridos en la ciudad.
Ucrania enfrenta serias dificultades para neutralizar la estrategia del Kremlin de saturar Kiev con misiles balísticos, a diferencia de lo que ocurre con los drones, que sus defensas logran interceptar con mayor eficacia. La capacidad del país para proteger sus ciudades depende en gran medida del suministro menguante de interceptores Patriot, el único sistema probado como efectivo contra amenazas balísticas, según el Kyiv Independent.
El presidente ucraniano Volodimir Zelensky, presente en Ankara para la cumbre de la OTAN, instó el martes a los aliados de Kiev a intensificar el apoyo a las defensas antiaéreas del país ante la escasez de interceptores. Mientras Zelensky negociaba respaldo militar en Turquía, los misiles volvían a caer sobre su capital.
En paralelo a los bombardeos sobre sus ciudades, Ucrania intensificó sus propias operaciones ofensivas. Las fuerzas de drones ucranianas informaron haber atacado una docena de buques cisterna de la llamada “flota fantasma” rusa en los últimos dos días, embarcaciones que transportaban combustible hacia Crimea ocupada a través del mar de Azov. Según el comunicado de las fuerzas de drones, ocho de los buques golpeados estaban sujetos a sanciones internacionales y cada uno tenía un porte muerto de aproximadamente 7.000 toneladas métricas.
Dos cisterneros adicionales fueron alcanzados más tarde en la jornada. No obstante, una revisión de Reuters determinó que solo dos de los siete buques inicialmente identificados como atacados el martes se encontraban bajo sanciones internacionales. El mar de Azov constituye una ruta de abastecimiento para las fuerzas rusas en Crimea y otras zonas del sur de Ucrania bajo ocupación.
El comandante jefe de drones de Kiev, Robert Brovdi, había prometido el mes pasado en una entrevista con Reuters“aislar efectivamente Crimea de Rusia” mediante una campaña de ataques sistemáticos. Las fuerzas de drones ucranianas publicaron imágenes de los buques siendo atacados e incendiándose, aunque Reuters aclaró que no pudo verificarlas de forma independiente.
Ucrania ha intensificado en las últimas semanas sus ataques contra la logística y la infraestructura energética en Crimea, lo que ha contribuido a desabastecimientos de combustible y llevó a las autoridades de la península a declarar un estado de emergencia, según AFP. “Golpear la logística naval del enemigo complica el suministro de combustible y municiones necesarios para sostener las actividades de las tropas rusas, principalmente en el territorio temporalmente ocupado de Crimea”, señaló un comunicado de las fuerzas de drones ucranianas.
Rusia anexó Crimea en 2014, ocho años antes de lanzar su invasión a gran escala de Ucrania, en una decisión que no ha sido reconocida internacionalmente. Moscú no se ha pronunciado públicamente sobre los ataques de esta semana, que también incluyeron impactos sobre subestaciones eléctricas, sistemas de radar e instalaciones de misiles
Fuente Infobae

