Guyana atraviesa una tragedia marítima tras el naufragio del ferry MV Barima, que volcó el sábado por la noche con más de un centenar de personas a bordo. El accidente dejó al menos 53 muertos y un número aún indeterminado de desaparecidos, con un operativo de búsqueda en curso. 76 personas fueron rescatadas.
Entre quienes lograron salir del agua, los relatos coinciden en la velocidad del hundimiento. Helena Moonsammy perdió a cuatro nietos y pasó nueve horas en el mar. “El barco se hundió en minutos, en segundos”, recordó. Le cayeron cajas encima mientras intentaba auxiliar a los menores y rezó toda la noche aferrada a los restos de la embarcación.
El primer ministro Mark Phillips estimó que el ferry transportaba hasta 179 personas, cifra que supera los 133 nombres registrados en el manifiesto. Pasajeros han denunciado durante años que empleados de taquilla vendían asientos de manera extraoficial a cambio de efectivo, sin incluir los nombres en la lista, una práctica extendida en las terminales estatales. Por esa sospecha, el ministro de Obras Públicas, Juan Edghill, suspendió a todo el personal vinculado a la gestión y carga del MV Barima.
El capitán y al menos otro tripulante dieron positivo por marihuana tras ser rescatados y permanecen bajo custodia policial. La embarcación, de 87 años de antigüedad, había pasado por dique seco en 2024 y tenía reparaciones programadas para octubre.
El presidente Irfaan Ali se dirigió a la nación y advirtió que los próximos días “serán un período difícil para nosotros como pueblo y como país”.
Port Kaituma se encuentra en la región del Esequibo, un territorio de 160.000 km² administrado por Guyana desde hace más de un siglo y objeto de una disputa con Venezuela. La cancillería venezolana expresó este martes su “solidaridad” ante el siniestro y manifestó seguir “con atención la situación de emergencia”, según un comunicado oficial.
(Con información de AFP y AP)
Fuente Infobae

