En una jornada histórica marcada por el llamado a la reconciliación y el combate frontal a la delincuencia, Keiko Fujimori asumió la presidencia de Perú tras vencer en su cuarta postulación al izquierdista Roberto Sánchez y suceder en el cargo al presidente interino José Balcázar. La nueva mandataria, de 51 años y primera mujer elegida por voto directo para dirigir el país, anunció que las Fuerzas Armadas asumirán el control del orden interno en zonas de alta criminalidad, narcotráfico y minería ilegal para frenar la alarmante ola de extorsiones que afecta al territorio nacional.
“Asumo el mando con la firmeza que se necesita para gobernar, pero también con la sensibilidad necesaria para escuchar y sanar las heridas de nuestro pueblo», expresó durante su juramentación en el Congreso ante la presencia de líderes extranjeros, oportunidad en la que recalcó que “ningún gobierno puede hacer progresar al Perú si continúa alimentando la división”.
La llegada al poder de la hija del fallecido expresidente Alberto Fujimori representa el regreso de la dinastía política más influyente y polarizadora de las últimas tres décadas en un país golpeado por la constante inestabilidad institucional. En un escenario donde las denuncias por extorsión pasaron de 2421 en 2019 a 26.734 en 2025 impactando severamente a pequeños comerciantes y habiendo causado la muerte de 239 transportistas, Fujimori ratificó su estrategia de mano dura.
“Debemos tener el valor de mirar nuestra realidad de frente, sin anestesia, sin maquillaje y sin medias verdades», manifestó la mandataria, para luego sentenciar tajantemente respecto a los estados de emergencia: “Durante los estados de emergencia, las Fuerzas Armadas asumirán temporalmente el liderazgo de las operaciones de seguridad y del control del orden interno» hasta “devolver esos territorios a los ciudadanos”.
Propuestas de seguridad, economía y política internacional de Keiko Fujimori
Inspirada en el modelo de seguridad del salvadoreño Nayib Bukele, la jefa de Estado plantea construir una cárcel de máxima seguridad e implantar jueces con el rostro cubierto, además de solicitar poderes legislativos para dictar normas anticrimen y afrontar los efectos del fenómeno climático de El Niño.
En el ámbito político y macroeconómico, Fujimori buscará otorgar estabilidad jurídica al capital privado, aumentar el sueldo mínimo e impulsar la inversión en infraestructura y la Alianza del Pacífico. Su triunfo consolida el giro a la derecha en América Latina junto a figuras como Javier Milei, José Antonio Kast, Daniel Noboa y Rodrigo Paz. Asimismo, apunta a integrarse al Escudo de las Américas propuesto por Donald Trump, contando ya con el respaldo manifestado en Lima por el subsecretario de Estado Christopher Landau en un esfuerzo de Washington por reforzar lazos y contener la influencia china en el tercer mayor productor mundial de cobre.
Pese a que el Banco Central elevó la proyección de crecimiento del país al 3,4% para este año, la jefa de Estado enfrentará un complejo reto de gobernabilidad en un Congreso dividido, donde el oficialismo domina el Senado pero la oposición controla la Cámara de Diputados.
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