Las olas de calor llevan a los centros de atención de fauna silvestre al límite en Francia, en un escenario que combina temperaturas extremas, sequía y una presión inédita sobre estructuras que ya operaban con recursos frágiles.
De acuerdo con el reporte, este centro asociativo se encuentra a 20 kilómetros al sur de Grenoble y tuvo que enfrentar además un fuerte incremento de llamadas telefónicas; esa situación obligó a restringir de forma temporal la admisión y a cerrar su línea de atención.
La directora del centro, Mireille Lattier, explicó que la llegada de especies durante el verano forma parte de una dinámica habitual, aunque esta vez alcanzó una escala fuera de lo común.

La presión sobre el centro se vinculó con la prolongada ola de calor de junio, que coincidió con la reproducción de muchas especies; ese cruce incrementó la exposición de crías y adultos a condiciones adversas.
“Muchas especies anidan bajo los tejados, en edificios, como el vencejo común, pero también los gorriones. Y sufren no solo por el calor, sino también por la sequía”, señaló Lattier.
En estos sitios padecen altas temperaturas y también la falta de agua, por lo que los polluelos terminan por arrojarse fuera de nidos recalentados antes de estar en condiciones de volar.
La cuidadora Marjorie Guillem afirmó que, en especies que ya se encontraban en retroceso, la canícula provocó una “hecatombe” de aves muertas y también una multiplicación de individuos “en mal estado”.
La trabajadora advirtió que el problema afecta a otras especies y expresó su preocupación ante la posibilidad de que cada verano resulte más difícil de afrontar desde el punto de vista humano y logístico. También remarcó que buena parte de la financiación depende de donaciones y se mantiene en un nivel incierto.
Una saturación extendida en todo el país

Según datos citados por GEO y atribuidos a la federación Red de Centros de Cuidado de la Fauna Silvestre, entre el 70% y el 80% del centenar de establecimientos existentes en Francia tuvieron que cerrar por saturación durante el período de altas temperaturas.
“Junio fue un mes terrible […] Nunca antes en la historia había ocurrido que la mayoría de los centros se vieran obligados a cerrar al mismo tiempo”, afirmó la directora de esa red, Manon Tissidre.
Tissidre señaló además que el problema ya no se reduce a episodios puntuales como olas de calor, incendios o tormentas invernales en el litoral.
En su evaluación, los establecimientos se encuentran en un estado de crisis permanente porque los medios disponibles resultan insuficientes frente a la demanda, incluso en momentos de funcionamiento normal.
Presión sobre la fauna

“Sentimos que se está produciendo una aceleración dramática en la erosión de la biodiversidad, sin parangón. Además, estamos recibiendo animales cada vez menos recuperables”, mencionó la directora.
La responsable también denunció una carencia importante en materia de decisión política al señalar que la respuesta institucional no alcanza frente a la magnitud del problema, en un contexto en el que estas estructuras dependen de recursos inestables.
Entre los antecedentes recientes se encuentra el impacto de tormentas invernales en la costa, que causaron la muerte de al menos 30.000 frailecillos. Ese episodio se suma a otros fenómenos ambientales que aumentan la presión sobre la fauna silvestre y quienes intentan asistirla.
Fuente Infobae

