Durante años, el verano fue considerado la etapa más segura para el alpinismo en los Alpes franceses. Esa percepción perdió vigencia a medida que el calor extremo empezó a alterar la estabilidad de la alta montaña. De acuerdo con Euronews, el macizo del ya registró 450 desprendimientos de roca en 2026, una cifra superior a la de 2022, cuando se habían contabilizado 300 episodios.
Qué explica los desprendimientos
Ravanel sostuvo que la relación entre el calentamiento y la fragilidad de la montaña puede seguirse también a través de archivos fotográficos de largo plazo. El investigador indicó que ese material permite cubrir cerca de 200 años de calentamiento climático y comparar imágenes antiguas con registros recientes para identificar cicatrices en los paredones, es decir, sectores donde la roca perdió cohesión y se produjo una ruptura.
En paralelo, Euronews recogió también la explicación de Ravanel sobre el papel del permafrost, una capa de suelo o roca que permanece congelada durante largos períodos y que actúa como un elemento de cohesión en zonas de alta montaña. Cuando ese hielo interno pierde consistencia por efecto del calor, disminuye la resistencia del terreno y se multiplican las fracturas.
Muertes y advertencias en el Mont Blanc
Frente a ese panorama, el impacto del fenómeno ya tuvo consecuencias mortales. En julio, dos turistas checos murieron en un desprendimiento en el Mont Blanc, mientras que en agosto otro hombre perdió la vida en un episodio similar. Esas muertes reforzaron la preocupación sobre las condiciones de seguridad en rutas de ascenso y travesías de altura, en especial en sectores donde la roca presenta grietas, bloques inestables o señales recientes de colapso.
Las autoridades locales y los expertos no prevén por ahora cerrar el acceso a las zonas de altura ni imponer restricciones generales a la circulación de alpinistas. Aun así, el mensaje hacia quienes planean actividades en cumbres y refugios apunta a la cautela.
La recomendación pasa por seguir de cerca la evolución de las temperaturas, revisar el estado de los itinerarios y prestar atención a cualquier advertencia emitida por guías, refugios o servicios de vigilancia del macizo.
Cómo cambia la temporada de ascenso
A la vez, la situación abre un debate más amplio sobre cómo el cambio del clima modifica prácticas consideradas tradicionales en la montaña europea. Esa transformación obliga a revisar calendarios, estrategias de ascenso y criterios de evaluación del peligro.
Con ese cuadro, el caso del Mont Blanc funciona como una señal de alarma para otros sectores del arco alpino. Los expertos advirtieron, según Euronews, que los desprendimientos podrían seguir en niveles altos durante los próximos meses si persisten las condiciones térmicas extremas. El seguimiento científico sobre el estado del permafrost, los glaciares y las laderas quedó así en el centro de la vigilancia sobre una montaña cada vez más expuesta a la inestabilidad.
Fuente Infobae

