El PRO atraviesa una etapa de redefinición. Con parte de su dirigencia integrada al gobierno de Javier Milei y con la mirada puesta en las elecciones de 2027, el partido que llevó a Mauricio Macri a la Presidencia enfrenta el desafío de reconstruir una identidad propia y determinar qué lugar ocupará frente a La Libertad Avanza.
Michetti respaldó además la candidatura de Hernán Lacunza, quien le manifestó a Macri su intención de competir por la Presidencia. “Hernán fue y le dijo a Mauricio: ‘Yo quiero ser candidato a presidente’. Y Mauricio le dijo: ‘Me parece perfecto, metete a correr’”, relató. “Vamos todos con Hernán”, agregó, aunque dejó abierta la posibilidad de que aparezca otro postulante.

La identidad del PRO frente al Gobierno de Milei
La discusión sobre el futuro del partido también atraviesa a sus dirigentes que hoy forman parte de la administración libertaria. Michetti evitó cuestionarlos personalmente y destacó a Patricia Bullrich, Luis Caputo, Diego Santilli y Pablo Quirno: “Las que nombraste son buenas personas. Las he tratado y sé que son constructivas”.
Michetti también marcó cuáles deberían ser, a su entender, los límites del rumbo político. “La peor cosa que le podría pasar al país es volver para atrás en la demagogia, volver para atrás en el gasto público desmesurado”, afirmó.
Y ante una eventual competencia electoral entre el PRO y La Libertad Avanza, defendió las elecciones primarias como mecanismo para ordenar la oferta electoral: “Nosotros creemos en las PASO. Yo por lo menos creo en las PASO”.

La relación con Mauricio Macri y una vicepresidencia con autonomía
Michetti conoce desde adentro la construcción del PRO. Acompañó a Macri desde los primeros años de Compromiso para el Cambio, el espacio que luego se transformaría en el partido que gobernó la Ciudad de Buenos Aires y llegó a la Presidencia.
Su vínculo con el expresidente también fue determinante durante los cuatro años de gobierno. “Si confía en vos, te da un lugar con una libertad impresionante”, afirmó al recordar su paso por la Vicepresidencia.
Según contó, buscó darle contenido propio a una función cuyo principal mandato constitucional consiste en presidir el Senado. “Mauricio, ¿vos qué necesitás de la vicepresidencia?”, le preguntó al entonces presidente. Y luego le planteó sus propias iniciativas: “Yo le quiero poner esto, ¿puedo hacerlo?”. La respuesta, según recordó, fue afirmativa. “Entonces ahí se construye una vicepresidencia”, sintetizó.
Para Michetti, la confianza personal es también un factor decisivo en la convivencia dentro de una fórmula presidencial. “Es muy importante que el vicepresidente sea, o vicepresidenta, alguien que realmente es compañero, alguien que vos conocés bien, con quien te llevás bien, con quien compartís los valores, compartís la visión”, sostuvo.
La dirigente cuestionó las candidaturas a vicepresidente definidas exclusivamente para ampliar una coalición. “Si la vas a usar para meter a otro partido, termina a último momento apareciendo como vicepresidente o vicepresidenta alguien que no es parte del riñón. Entonces es obvio que es mucho más fácil pelearse a los 15 días”, planteó.

Instituciones antes que conflictos personales
La experiencia en el Senado y en el Poder Ejecutivo también dejó en Michetti una concepción marcada sobre el valor de la investidura. Frente a las tensiones que pueden surgir entre quienes integran una fórmula, sostuvo que existe una responsabilidad que está por encima de las diferencias personales.
“Es muy importante cuidar la investidura, darle lugar a lo institucional”, afirmó. Y ante la pregunta sobre cuándo un vicepresidente debería correrse de un conflicto, respondió: “Hasta que vos cuides la investidura, hasta que vos cuides la institución”.
Luego fijó el límite: “Si vos sentís que no estás pudiendo generar ninguna situación positiva en torno a la patria, te tenés que correr”.
Michetti extendió esa mirada a la dinámica general de la política argentina y cuestionó la lógica de confrontación que, según su diagnóstico, se profundizó durante las últimas décadas. “Todos fuimos alimentando un poco eso: la antinomia”, reconoció.
Su crítica no apunta solamente a las formas del debate público. Para la exvicepresidenta, la política puede profesionalizarse sin perder de vista que detrás de las disputas existen personas. “Un poco tenés que ser inteligente, profesional, para llevar las cosas, pero de ahí a que todo sea ‘no es personal’ y estás lastimando, lastimando, lastimando, el ser humano en algún lugar lo va a guardar”, expresó.
Fuente Infobae

