Un enorme arco que Donald Trump quiere construir en un sitio histórico de Washington también funcionará como base para drones y francotiradores, anunció el domingo el presidente estadounidense.
“No habrá ninguna instalación como esta en ningún lugar del mundo. De las 59 principales ciudades y capitales, Washington D.C. ES LA ÚNICA EN EL MUNDO QUE NO TIENE UN ARCO DEL TRIUNFO, pero ahora lo tendrá y, por lejos, ¡el más grande de todos!”, agregó el mandatario.
La estructura propuesta se ubicará a orillas del río Potomac, en Memorial Circle, entre el extremo del puente Arlington Memorial y el Cementerio Nacional de Arlington, y forma parte del impulso de Trump por dejar su sello personal en la capital estadounidense. La administración Trump no buscó la opinión del Congreso para un cambio de esta magnitud en la capital del país.
El arco, apodado informalmente “Independence Arch”, tendrá una altura de unos 76 metros —más alto que el propio Lincoln Memorial, de apenas 30 metros, y solo superado en la ciudad por el Capitolio, de 88 metros— y se inspira en el Arco del Triunfo de París, aunque a mayor escala.
Dado su tamaño, obstruirá las líneas visuales entre el Lincoln Memorial, uno de los emblemas más reconocibles de Washington, y el Cementerio de Arlington, donde descansan cientos de miles de militares estadounidenses.
El secretario del Interior, Doug Burgum, había anunciado a principios de septiembre que los trabajos de excavación comenzarían “en las próximas dos semanas”, tras más de 125 años de espera, según escribió en redes sociales. El costo del proyecto podría alcanzar los 100 millones de dólares, según fuentes citadas por Axios y el Washington Post, aunque la Casa Blanca no confirmó una cifra oficial ni precisó cómo se financiará, más allá de que Trump sugirió que parte de los fondos sobrantes de la construcción del salón de baile de la Casa Blanca podrían destinarse a la obra.
Una serie de proyectos con sello personal
Desde su regreso al poder en enero de 2025, Trump lanzó una serie de proyectos de renovación en la capital, varios de los cuales derivaron en disputas legales. Entre ellos figura un costoso salón de baile que se construye en la Casa Blanca, para el cual Trump mandó demoler un ala completa de la residencia presidencial, con un costo estimado de 250 millones de dólares. Otro proyecto es la trabajosa renovación del Reflecting Pool, el gran estanque rectangular del National Mall.
Por un tiempo, Trump también hizo colocar su nombre en las paredes del Kennedy Center, el instituto de cultura y artes que lleva el nombre del presidente asesinado John F. Kennedy, antes de que un juez revirtiera esa decisión. El fallo llevó a la junta del centro, integrada por personas designadas por el propio Trump, a votar el cierre inmediato de la institución.
Fuente Infobae

