Desde Brasilia.— A menos de 24 horas de la definición de una de las elecciones presidenciales más polarizadas de la historia reciente de Brasil, las calles de la capital muestran la tensión entre los simpatizantes del actual presidente, Luiz Inácio “Lula” da Silva, que busca un cuarto mandato, y los del senador por Río de Janeiro Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
En las últimas semanas, Lula buscó remontar la diferencia con una serie de medidas orientadas a movilizar a los sectores más vulnerables y, en particular, a quienes no votaron en la primera vuelta: el 21,08% del padrón, unos 33,4 millones de electores. Entre esas iniciativas se cuentan la eliminación en el Senado de la escala laboral 6×1 (seis días de trabajo por uno de descanso), la suspensión por 30 días de los tributos federales PIS/Pasep, Cofins y Cide sobre la gasolina, la condonación de cerca de R$ 12.600 millones en deudas de microemprendedores con el Estado, en su mayoría consideradas de difícil cobro y el adelanto de pagos del programa Bolsa Família. Para muchos, sin embargo, dar vuelta el resultado sigue siendo cuesta arriba.
A la disputa nacional se suma una local. Brasilia, distrito federal desde su creación en 1960, también tendrá este domingo su propia segunda vuelta, aunque en un clima menos polarizado. La actual gobernadora, Celina Leão, del Partido Progresistas (PP) y aliada a Flavio Bolsonaro, busca la reelección después de haber quedado a apenas 1090 votos de imponerse en primera vuelta. Enfrente estará Leandro Grass, candidato del PT. Según Datafolha, Leão aventaja a su rival por 17 puntos.
Seguidores de Flávio Bolsonaro también se movilizaron en Brasilia (Crédito: Victoria Brusa)
A escasos 20 minutos, los votantes de Flávio Bolsonaro y de Celina Leão se concentraron en la Torre de TV. La campaña del senador buscó apropiarse de los símbolos nacionales: entre los manifestantes abundaban las camisetas de la selección brasileña y las banderas verdeamarelas, así como también mayor presencia de símbolos religiosos. Con el evangelismo como una de las principales fuentes de apoyo, la multitud frenó un momento para rezar por el resultado de las elecciones.
El quiebre entre ambos espacios se expresa también en los cánticos y las consignas. Buena parte de la conversación giró en torno al rol de la Justicia, las acusaciones cruzadas de corrupción y los pedidos de condena. Los votantes de Lula reclaman prisión para la familia Bolsonaro y musicalizan una frase que el actual presidente le dijo a Flávio en el primer debate presidencial, cuando afirmó que quería el voto de todos los presos, “incluso el de tu papá”. Los seguidores de Flávio, por su parte, piden cárcel para Lula y exhiben carteles que llamaban a “jubilar” al PT. Otros mostraban un ataúd con la sigla del partido.

Con movilizaciones a escasas cuadras de distancia y caravanas que atraviesan toda la ciudad, la Policía Militar del Distrito Federal desplegó efectivos en la Rodoviária, el Museo Nacional y la Torre de TV para evitar cruces entre manifestantes. La Plaza de los Tres Poderes se encontró vallada desde temprano y edificios como el Museo Nacional de la República o la Biblioteca Nacional de Brasilia cerraron sus puertas temprano. Brasilia es hoy la postal de una campaña que termina como empezó: con un país partido en dos y sin certezas sobre quién se quedará con el Palacio do Planalto.
Fuente Infobae

