El papa León XIV puso el foco en la soledad, la angustia y la prevención del suicidio durante su encuentro con autoridades, representantes de la sociedad civil y miembros del cuerpo diplomático de Uruguay. El pontífice pidió que la atención sanitaria, los vínculos familiares y la comunidad actúen de forma conjunta ante el sufrimiento emocional.
“También hoy podemos vivir rodeados de personas, compartir con ellas el trabajo, la calle o incluso el propio hogar, y desconocer el peso que llevan consigo”, expresó León XIV.
El Papa vinculó la prevención del suicidio con la atención sanitaria y las redes de apoyo
El Papa señaló que la soledad, la angustia y la pérdida de esperanza pueden alcanzar tal profundidad que una persona deje de encontrar razones para seguir viviendo. En ese contexto, se refirió de manera directa al suicidio y a la responsabilidad de las instituciones, las familias y las comunidades frente a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento emocional.
“Ante la dolorosa realidad del suicidio, la atención sanitaria, los vínculos familiares y la cercanía de la comunidad resultan inseparables”, sostuvo el pontífice.
“Nadie debería sentirse extraño entre los suyos”
León XIV alertó sobre el aislamiento emocional y la falta de vínculos significativos, incluso en ámbitos en los que parece haber compañía.
“Nadie debería llegar a sentirse extraño entre los suyos ni pensar que su ausencia importa menos que su presencia”, manifestó.
La reflexión apuntó a situaciones en las que una persona experimenta tristeza profunda, angustia o desesperanza sin que su entorno lo advierta. El Papa sostuvo que acompañar a quien sufre supone reconocer sus necesidades, escuchar y procurar que reciba ayuda.
Aunque no mencionó expresamente la depresión como diagnóstico clínico, sus palabras se refirieron a circunstancias vinculadas con el sufrimiento psicológico y la salud mental. Su llamado fue a no minimizar el dolor emocional ni dejar solas a las personas que necesitan apoyo.
La dignidad, dijo el pontífice, no depende de la autonomía ni de la productividad
Para desarrollar su reflexión, León XIV tomó como referencia los relieves del monumento a José Gervasio Artigas, ubicado en la Plaza Independencia. Las imágenes representan distintos momentos del Éxodo del Pueblo Oriental de 1811, conocido como la Redota.
A partir de las figuras de niños, adultos mayores y personas que requerían ayuda para avanzar, estableció una conexión con las distintas formas de vulnerabilidad presentes en la sociedad.
El pontífice recordó que una persona no pierde su valor por estar enferma, tener una discapacidad, depender de otros o no contar con las mismas capacidades para desenvolverse de forma autónoma.
“La dignidad fundamental de cada persona no se adquiere, no debe ganarse ni necesita ser demostrada”, señaló al citar su encíclica Magnifica humanitas.
También mencionó circunstancias que pueden profundizar el sufrimiento, como el dolor físico, la pérdida de autonomía, la pobreza, la falta de trabajo y la exclusión social. Según explicó, estos factores vuelven más urgente la necesidad de asistencia y acompañamiento.
León XIV relató su experiencia reciente con la enfermedad
Durante su intervención, el Papa compartió una referencia personal sobre las limitaciones que puede imponer una enfermedad y la importancia de recibir cuidados.
“Recientemente he experimentado en primera persona las limitaciones que impone la enfermedad y he recibido cuidados por los que estoy profundamente agradecido”, expresó.
A partir de esa experiencia, dirigió su atención a quienes no tienen recursos suficientes para acceder a un diagnóstico oportuno o a los tratamientos que necesitan. Sostuvo que garantizar una atención sanitaria accesible para todas las personas, sin importar su situación económica, constituye una responsabilidad social.
Su planteamiento vinculó la salud física con la salud emocional y con las condiciones sociales que inciden en la calidad de vida.
Yamandú Orsi también se refirió a la salud mental en Uruguay
El mensaje del Papa se produjo durante una jornada que incluyó el encuentro con autoridades uruguayas, representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático, además de una visita de cortesía al presidente de la República, Yamandú Orsi.
En ese escenario, León XIV sostuvo que el cuidado de las personas vulnerables no puede quedar exclusivamente en manos de las familias ni depender de iniciativas individuales. Planteó la necesidad de una sociedad que reconozca el sufrimiento, garantice atención sanitaria y construya redes de apoyo.
“Su vida conserva siempre un sentido y un valor, que no está solo y que tampoco en la oscuridad ha dejado de ser amado por Dios”, afirmó.
El pontífice dejó como eje de su primera jornada en Uruguay la importancia de escuchar, acompañar y garantizar atención a quienes atraviesan situaciones de angustia y desesperanza.
Fuente Infobae

