Argentina volvió a brillar, vapuleó a Uruguay y dio otro paso hacia Londres

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Pareciera que Argentina se adapta al nivel del rival. Más allá de no sufrir en ningún lapso del partido y aniquilar a Paraguay en el debut, el conjunto de Julio Lamas salió concentradísimo a jugarle a Uruguay, otro equipo inferior pero de mucho mayor peso que los guaraníes. Con presencia en la pintura, tanto en ataque como en defensa, Argentina comenzó ganando cada sector de la cancha para sacar un 10-0 tranquilizador y así estirar a un 25-7 para cerrar el primer cuarto.

Con penetraciones, apertura de balón, rapidez y potencia a la hora de encarar el aro rival, Argentina sacó una buena diferencia y rumbeó el partido a su antojo. La mayor comodidad del conjunto de Lamas fue armarse en defensa, cortar la bola y salir raudamente en ataque. Todo lo que perdió Uruguay terminó en su aro con puntos en contra. La explosión de la gente (y su emoción) fue en alza constantemente. Porque hubo hasta “oles” en el toqueteo que se dio en el segundo cuarto, donde los muchachos de la “Generación Dorada” sacaron 34 puntos de diferencia.

Luis Scola, Andrés Nocioni y Carlos Delfino (volvió con suma energía) lideraron al equipo argentino. Y el recambio en esa primera etapa fue fundamental, porque cuando salía una figura entraba otra, de igual o mayor nivel. Los uruguayos se vieron obnubilados, sin chances de lastimar ni con la animosidad característica que los representa. Argentina le tiró con todo su nivel encima y esa primera mitad se la llevó con un soberbio 53–19 para irse al descanso con una gran actuación parcial.

En el inicio del tercer cuarto, Argentina abroqueló sus energías y salió a jugar relajada. Mostró algo de chispa en el arranque, pero aplacó su goleo y Uruguay expuso una pequeña levantada, no tanto por su juego en sí, sino por el ritmo lento que mostró el conjunto de Lamas en esa mitad del segundo tiempo. En el último tramo del parcial, Argentina levantó su nivel y volvió a estirar la diferencia para irse 74-30 arriba.

El último cuarto volvió a mostrar el nivel argentino en la zona interna, donde no le dio chances a Uruguay y lo obligó permanentemente a rifar la pelota. En los últimos diez minutos de partido, Lamas rotó al equipo, que fue bajando la intensidad de juego y se lo vio con la cabeza pensando en lo que viene, cuidando el físico y no entrando en el roce. Así se consumió el 86–51 final, con otra actuación que invita a soñar con Londres 2012 y que deja en claro la jerarquía, la solvencia y la enorme profesionalidad de esta generación.

Fuente; Infobae

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