«Caridad: Jesús camina a nuestro lado»

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POR FACUNDO GALLEGO, ESPECIAL PARA LA BANDA DIARIO

Martes XII del Tiempo Ordinario

Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Mateo (7,6.12-14)

Jesús dijo a sus discípulos:

No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos.

Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.

Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran.

Palabra del Señor 

Comentario

En orden a seguir purificando nuestro corazón, el Señor nos alienta a desprendernos del facilismo, y trabajar en serio por nuestra salvación eterna.

A veces parece contradictorio lo que dice el Señor. Por un lado, afirma que “es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida” (v. 14); y en otro lugar dice: “tomen sobre ustedes mu yugo y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para sus almas” (Mt 11,29). Al final, ¿es o no es fácil el camino que nos propone Jesús?

Quizá la respuesta no esté tanto en términos de “fácil” o “difícil”, sino en la exigencia. Jesús es exigente. Por supuesto que es paz, sosiego, descanso para el alma; pero no es ligereza, vagancia ni ociosidad. La vida cristiana a veces puede traernos muchos conflictos: incomprensiones, amenazas, burlas… Realmente es como subir un cerro. Y hay que tener cuidado de no dejarse caer, porque la bajada es mucho más rápida y dolorosa.

Jesús no nos engañó en ningún momento: él nos pronosticó injurias, persecuciones, incomprensiones, amenazas, peligros, desganos, miedos… Pero también es cierto que no nos habría mandado como ovejas en medio de lobos sin darnos antes la fortaleza necesaria.

La caridad que viene de Dios (“yo los aliviaré”) y la que practicamos a los hermanos: (“Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos”) es el mejor modo que tenemos de caminar por el camino angosto, y de entrar por la puerta estrecha. La exigencia de desprendernos de nosotros mismos para poder brindar el bien a los demás es el gran desafío de amor que tenemos los cristianos, es el agua fresca que nos ayuda en el camino, el descanso en medio del esfuerzo de alcanzar el premio eterno… Es la garantía de que Jesús camina a nuestro lado, subiendo la cuesta con nosotros.

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