El colegio electoral selló la victoria de Trump, pese a los reclamos

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El magnate logró el apoyo de 304 miembros del Colegio Electoral de los 306 que debían votar por él, según el resultado de los comicios del 8 de noviembre pasado. Los otros dos votos fueron para otros candidatos.

Por su parte, Clinton obtuvo por el momento 224 de los 232 votos. Cuatro que deberían haber votado por la demócrata lo hicieron por otros candidatos, informó el diario The New York Times.

El resultado alcanzado hoy por los colegios electorales de cada uno de los 50 estados será anunciado formalmente por el Congreso de Estados Unidos el próximo 6 de enero, apenas dos semanas antes del traspaso oficial de poder.

En las elecciones del 8 de noviembre Clinton sacó casi tres millones de votos más que Trump, pero perdió en el conteo del Colegio Electoral con un resultado de 306 a 232, una cifra muy superior a los 270 electores que necesitaba para convertirse en el sucesor de Barack Obama.

Hoy el Colegio Electoral tuvo su gran día al reunir a los electores de cada estado en su capital local y votar, como dicta el sistema electoral indirecto de Estados Unidos, al próximo presidente de Estados Unidos.

Por segunda vez en 16 años, el ganador por voto popular no coincidió con el ganador en el colegio electoral. La última vez fue en el año 2000, cuando el demócrata Al Gore saco medio millón de votos al republicano George Bush, quien consiguió más electores y se coronó presidente.

En esta jornada, las más tensa de los últimos tiempos, diversos grupos -muchos alineados con Clinton- intentaron presionar a los representantes de Trump para que den la espalda al republicano. Incluso durante todo el fin de semana hubo protestas y vigilias, desde Denver a Los Angeles.

El cineasta Michael Moore llegó incluso a ofrecer pagar las multas a los electores del Colegio Electoral que se nieguen a votar por Trump, como los mandataron sus votantes.

El sistema electoral estadounidense no garantiza la presidencia al vencedor con la mayoría de votos a nivel nacional, sino que adjudica hasta 538 electores equivalentes al número de legisladores federales por cada estado, lo que confiere más peso a estados con mayor número de habitantes, con California y Texas a la cabeza.

En los últimos días han proliferado las iniciativas para cambiar el voto de los electores.

Según el diario The Washington Post, los adversarios a Trump les pidieron a los electores que voten a Clinton, o al compañero de fórmula de Trump, el gobernador de Indiana Mike Pence, u otros republicanos como el gobernador de Ohio, John Kasich.

Incluso circuló una carta: «Estimados Electores, No habrá paz en la tierra a menos que rechacen al acusado de traición y voten por Clinton», decía una misiva que recibió el elector republicano de Oklahoma, Charles Potts, quien la publicó en su página de Facebook.

Entre otros argumentos, pesa muy fuerte que se reconsidere el voto por los conflictos de interés del magnate, su posición favorable a Rusia y el supuesto ciberespionaje de Moscú en la filtraciones de mails previo a las elecciones.

Pero forzar un revés electoral era casi imposible y, por eso, Trump esperó tranquilo los debates y votaciones del Colegio Electoral desde su retiro navideño en su centro turístico de Mar-a-Lago en Palm Beach, Florida.

Para que el revés fuera posible 37 electores deberían cambiar su voto, lo que no sucedió.

Hasta la fecha sólo un elector republicano, Chris Suprun, de Texas, dijo que no votará por Trump porque «no está calificado para ser presidente».

Mientras tanto, un grupo de electores de Clinton conocidos como los «Electores de Hamilton» -en honor a Alexander Hamilton, quien ideó el sistema- prometió no votar por la demócrata y apoyar a un republicano más moderado si un número suficiente de republicanos se le sumaba.

También las declaraciones de la CIA sobre la interferencia electoral de Rusia -que tiñó el último tramo de la campaña de Clinton- provocaron que diez electores solicitaran una sesión informativa de inteligencia sobre el papel de Moscú. Eso no sucedió y, finalmente, la amenaza cayó en un saco roto.

Otros grupos instaron sin éxito a los electores a posponer la votación hasta que Trump explique lo que planea hacer sobre su imperio multinacional de negocios familiares.

Los electores votarán en dos oportunidades, una para presidente y otra para vice; luego la certificación de voto se enviará a Washington para su procesamiento por el Congreso y los Archivos Nacionales.

Los legisladores se reunirán el 6 de enero próximo en la cámara baja para escuchar los resultados durante una sesión presidida por el vicepresidente Joe Biden.

La Constitución de los Estados Unidos no especifica cómo deben votar los electores, pero algunos estados los vinculan con el voto popular

Fuente: Telam

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