A simple vista, dos personas pueden lucir sonrisas perfectas y hábitos similares frente al espejo. Sin embargo, la ciencia revela que los genes deciden, en gran parte, qué tan resistente será cada boca al ataque de las bacterias.
Según un reciente estudio publicado en Nature, la genética humana ejerce una influencia “sorprendentemente grande” en la cantidad y tipos de microbios que habitan la boca. “La abundancia de muchas especies bacterianas en nuestras bocas está fuertemente influida por los genes”, explicó Po-Ru Loh, miembro asociado del Broad Institute y profesor de medicina en Harvard Medical School y Brigham and Women’s Hospital.

“Nuestro estudio halló que los mismos 11 loci humanos afectan la selección natural de decenas de genes bacterianos”, precisó Nolan Kamitaki, primer autor del trabajo y estudiante de posgrado en Broad y Harvard Medical School. El hallazgo implica que los genes humanos no solo regulan la cantidad de bacterias, sino también la evolución de esas comunidades microbianas, de acuerdo con lo publicado por el Broad Institute.
Entre los “protagonistas” genéticos del estudio destaca el gen AMY1. Este gen codifica una enzima salival que descompone el almidón en azúcar. Tener más copias de AMY1 en el genoma se relaciona con una mayor presencia de bacterias que se alimentan de azúcares y forman placa, lo que incrementa el riesgo de caries, según los resultados analizados en la base de datos del UK Biobank. Además, esta variación genética también se asocia con una mayor frecuencia de uso de dentaduras postizas.

Otro gen, FUT2, reconocido previamente por su influencia en el microbioma intestinal, se vinculó con diferencias en 58 especies bacterianas orales. Estas conexiones sugieren que variantes genéticas individuales pueden aumentar la probabilidad de desarrollar caries y perder piezas dentales, incluso en personas que mantienen rutinas de higiene similares.
Más allá del cepillado: genética, saliva y esmalte
Los genes también influyen en la calidad del esmalte dental, la cantidad y composición de la saliva y la respuesta inmunológica ante bacterias como Streptococcus mutans. Personas con esmalte naturalmente más débil, menor producción de saliva o una respuesta inmune menos eficiente presentan mayor predisposición a la caries, aun cuando cumplen con las recomendaciones de higiene.
El mismo sitio subraya que ciertas condiciones hereditarias, como la amelogénesis imperfecta o la dentinogénesis imperfecta, provocan dientes frágiles, descoloridos o de rápida descomposición, y que la tendencia a desarrollar enfermedades de las encías también puede tener un origen familiar.

Los investigadores esperan que estos hallazgos sirvan para motivar el desarrollo de estrategias de prevención más personalizadas en el futuro. “Espero que estos resultados iniciales inspiren al campo a entusiasmarse con lo que se puede aprender sobre los efectos genéticos humanos en los microbiomas, especialmente los orales, porque parecen ser muy fuertes”, afirmó Loh.
Mientras tanto, expertos recomiendan incorporar chequeos regulares, el uso de productos con flúor y una dieta baja en azúcares como medidas esenciales, aunque la genética no sea modificable. La investigación abre la puerta a entender mejor por qué algunas personas, a pesar de una higiene impecable, siguen luchando contra las caries, y refuerza la idea de que el ADN también deja su huella en cada sonrisa.
Fuente Infobae

