Un caso confirmado de tétanos en una niña de cinco años residente en la provincia de Santa Fe encendió la alerta entre autoridades sanitarias y obligó a reforzar las recomendaciones para equipos de salud y la población general, ante el riesgo que representa esta enfermedad de elevada letalidad y prevención exclusivamente inmunológica, consecuencia de la falta de esquema de vacunación completo.

El caso fue notificado el 11 de marzo de 2026 mediante el sistema nacional de vigilancia. La paciente ingresó rápidamente a terapia intensiva, requiriendo asistencia respiratoria mecánica y traqueostomía. El tratamiento se basó en gammaglobulina antitetánica, toxoide y antibioterapia, mientras se descartaron otras posibles causas como meningitis, encefalitis o intoxicaciones a través de estudios específicos. Al momento del último reporte, la evolución era favorable bajo internación crítica.
“El tétanos es una enfermedad con una mortalidad relevante y no deja inmunidad posterior, por lo que el riesgo de reinfección es elevado. Por esto, la prevención y la implementación de estrategias son fundamentales. En nuestro calendario nacional de vacunación, las vacunas son gratuitas. A los dos, cuatro y seis meses, los niños reciben la vacuna pentavalente, que protege contra cinco enfermedades, incluido el tétanos. Esta vacuna tiene un refuerzo entre los quince y dieciocho meses, y otro alrededor del ingreso escolar», repasó el experto.
“A los once años, se aplica un refuerzo con una vacuna que incluye tétanos y otros dos componentes. A lo largo de la vida, cada diez años, corresponde un refuerzo con la doble adulto (difteria y tétanos), lo que permite mantener una protección permanente. Es fundamental aprovechar cada contacto de los niños con el sistema de salud para revisar el carné de vacunación y comprobar si hay alguna dosis pendiente. Esto no solo debe hacerse en consultas de rutina, sino también en consultas de guardia o ante una herida, cuando muchas veces se indica la vacunación», señaló.
La transmisión y gravedad del tétanos: causas, impacto y mortalidad
El tétanos corresponde a una enfermedad neurológica aguda causada por la neurotoxina del Clostridium tetani, bacteria cuyas esporas persisten en polvo, tierra y material orgánico animal o humano. El ingreso del microorganismo suele suceder a través de lesiones cutáneas, heridas punzantes, traumatismos, intervenciones quirúrgicas o lesiones infecciosas de larga data.
La enfermedad no se transmite de persona a persona: solamente lo hace por contaminación del sitio herido con las esporas bacterianas, lo que convierte a la prevención vacunal en única defensa efectiva. La letalidad asociada es considerablemente alta, con la muerte debida habitualmente a paro respiratorio o arritmias graves. El tratamiento exige internación y medidas intensivas; la administración temprana de toxoide y gammaglobulina antitetánica puede atenuar la severidad, concluye Ministerio de Salud de la Nación.
En el caso de Santa Fe, la ausencia de inmunización previa expuso de modo directo a la paciente al desarrollo de la patología una vez contraída la bacteria, demostrando la relevancia epidemiológica del cumplimiento del Calendario Nacional de Vacunación (CNV).
Detección, definición de caso y diagnóstico diferencial obligado
Todo caso sospechoso de tétanos constituye un evento de notificación obligatoria bajo la Ley Nacional 15.465 desde la presentación clínica inicial hasta el resultado diagnóstico, incluyendo antecedentes epidemiológicos, registro de vacunas previas y detalles del tratamiento. Describir y reconocer las fases clínicas resulta crucial para la vigilancia y la respuesta temprano.
Se define como caso sospechoso a cualquier persona de 28 días o más de edad que inicie súbitamente con trismo, risa sardónica o espasmos musculares generalizados, sin explicación alternativa, con o sin antecedentes de heridas recientes. Los casos probables suman elevaciones en enzimas musculares (CPK, aldolasa) y aumentos en leucocitos, eventualmente con aislamiento bacteriano en cultivo, aunque este hallazgo puede estar ausente.
Las etapas del contagio y profilaxis post-exposición
Las esporas del Clostridium tetani se introducen en el organismo por heridas abiertas, quemaduras con tejido desvitalizado, mordeduras, lesiones punzantes en contacto con tierra o materia fecal, fracturas expuestas o intervenciones quirúrgicas diferidas más de seis horas.
El riesgo es mayor si existe presencia de materiales extraños, heridas contaminadas, úlceras crónicas especialmente en personas diabéticas, o lesiones cutáneas ulceradas con contaminación exógena. El Ministerio de Salud considera herida tetanígena a toda lesión que por sus características o condiciones pueda albergar o cultivar esporas en el tejido afectado.
Frente a una exposición de alto riesgo, la indicación médica puede requerir vacuna y/o gammaglobulina antitetánica en función del estado vacunal previo del paciente y el tipo de lesión, medidas que deben implementarse de inmediato siguiendo los protocolos adjuntos del sistema nacional de vigilancia.
En todos los casos confirmados, los especialistas señalan la necesidad de control clínico estricto: sedación, ambiente oscuro y reducción de estímulos para evitar espasmos, mantenimiento seguro de la vía aérea, antibioticoterapia específica y administración de inmunoglobulina antitetánica. El contagio no genera inmunidad: aun habiendo padecido la enfermedad, es obligatorio completar el calendario antitetánico posterior para evitar recaídas.
La prevención mediante vacunación: esquemas obligatorios según edad
La prevención primaria del tétanos se basa en la vacunación sistemática. Hasta los siete años de edad, se aplica un esquema de tres dosis de vacuna que contenga el componente tetánico (quíntuple o séxtuple), separadas por intervalos de seis a ocho semanas. A esto se añade un refuerzo entre los 15 y 18 meses y otro al ingresar a la escuela (cinco años), donde se suministra una quinta dosis de DPT. Si esta cuarta dosis se aplicó después de los cuatro años, el refuerzo de ingreso escolar puede no ser necesario.
A los once años corresponde administrar la vacuna triple bacteriana acelular (dTpa) como refuerzo. En adultos sin antecedentes de vacunación o con esquemas incompletos, hay que iniciar una serie de tres aplicaciones de doble adulto (dT). Las primeras dos se colocan en intervalos de cuatro a ocho semanas y la tercera de seis a doce meses después de la segunda. Posteriormente, es imprescindible recibir refuerzos cada diez años.
Las vacunas están disponibles de forma gratuita en centros de salud y hospitales públicos del territorio nacional y son seguras, como lo especifica el Ministerio de Salud de la Nación.
El caso confirmado en Santa Fe ilustra la consecuencia clínica directa de no acceder o completar la inmunización, alertando tanto a profesionales como al público general sobre la responsabilidad individual y comunitaria de mantener actualizado el carnet de vacunas.
Para el personal sanitario, las autoridades enfatizan la verificación y actualización del esquema antitetánico en cada consulta, cualquiera sea la edad del paciente. Igualmente, debe reforzarse la vigilancia epidemiológica y la notificación inmediata de cualquier sospecha clínica de tétanos, aplicando criterios establecidos y descartando otras causas sin demora.
Toda persona debe controlar el carnet de vacunación familiar y consultar sin demoras frente a heridas tetanígenas. Ante estas, la evaluación médica resulta obligada para decidir la necesidad y dosis específica de vacuna y/o gammaglobulina. Se señala que la insuficiencia o ausencia de algunos refuerzos puede convertir una situación habitual en riesgo vital, como quedó evidenciado en el caso reportado por el Ministerio de Salud de la Nación.
Fuente Infobae
