Don “Coco” Arias en el Barrio Tabla Redonda por más de setenta años se dedicó a las artesanías de madera y cuero. Bajo un algarrobo recibía a sus amigos, aquellos que inundaron su vida de afecto.
El arte en la madera y cuero lo heredó de su padre que vivía e Suri Pozo dpto. Banda lugar donde el había nacido, al poco tiempo siendo niño se afinco a nuestra ciudad.
Allá en su paraje natal su padre cargaba en las ancas de su caballo las sillas de madera con asientos de cuero trenzado que confeccionaba con sus manos laboriosas y recorría los distintos villorrios del lugar comercializando su producto artesanal o truequeando con carnes y verduras que le servía como sustento alimenticio a su familia.
La nostalgia lo lleva a evocar siempre los relatos de su padre cuando cruzaba el Rio Dulce en bote junto a otras gentes llevando sus artesanías hacia la ciudad capital. Allí se sucedieron muchas anécdotas cuándo el rio venia crecido. Había que superar la fuerza del agua para no perder el producto, y en muchas ocasiones había que nadar hasta llegar a la otra orilla.
Con el conocimiento del arte ancestral heredado de sus mayores, don Coco, pudo criar a sus diez hijos y solventar su familia.
También recordaba que muchos cantores y poetas se llegaban a su patio y como noble acogedor de amistad los recibía en su humilde morada. En alguna oportunidad lo visito el consagrado cantor Salteño “Chango Nieto”, que se encariño de un juego de sillas artesanales y se las llevó a su casa.
Sus trabajos artesanales están repartidos en la ciudad y provincia, además sus hijos radicados en Buenos Aires difundieron he hicieron conocer sus artesanías y fueron muchos los envíos hacia esa gran ciudad.
Cada domingo su patio se llenaba de voces; eran sus amigos que se llegaban para disfrutar de ese lugar y degustar un buen almuerzo, porque también fue un gran conocedor de las artes culinarias tradicionales, sus empanadas fueron el placer de muchos de sus visitantes.
Don Delmidio del Transito Arias, conocido como “don Coco Arias”, habitante de esta tierra labradora de nombres que desde su humildad y sencillez fundaron una raigambre, concibieron una vida que les permitió proyectarse y muchas veces sin percibirlo han sido protagonistas de una cultura arraigada al pueblo bandeño. Es por ello que nunca debemos dejar de escarbar nuestra historia debemos seguir buscando esas personalidades que enriquecieron anónimamente nuestra cultura, nuestro acervo, sosteniendo siempre las tradiciones y costumbres de este pueblo lleno de poesía y música.
Por Miguel Coria
