El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aseguró este viernes que la Fuerza Aérea israelí ha destruido el 70% de la capacidad de producción de acero de Irán. Según explicó en un videomensaje, este golpe priva a la Guardia Revolucionaria iraní de recursos financieros y limita su producción de armamento, en el contexto de una operación conjunta con Estados Unidos.
El acero es un material estratégico para la producción industrial y militar, utilizado en la fabricación de misiles, drones y embarcaciones. Tras los bombardeos, las dos mayores plantas siderúrgicas de Irán —Khuzestán y Mobarakeh— han quedado fuera de servicio. Las compañías han advertido que reestructurarlas podría llevar meses.
En el frente libanés, Netanyahu anunció que el Ejército israelí seguirá ampliando el denominado “cinturón de seguridad” para proteger las comunidades del norte de Israel. Ya controla la zona al sur del río Litani, lo que equivale a cerca del 8% del territorio libanés. El ministro de Defensa, Israel Katz, informó que comenzará la demolición de viviendas en aldeas del sur de Líbano, consideradas “puestos avanzados” de Hezbollah.
Desde el 2 de marzo, el grupo chií libanés, aliado de Irán, combate a Israel en su segunda guerra en menos de dos años, en apoyo a Teherán. Israel ha intensificado los bombardeos en el sur y este de Líbano, así como en las afueras de Beirut, y mantiene una invasión terrestre en la región sur de su propio territorio.
El Ministerio de Salud libanés reporta más de 1.200 muertos en el país por bombardeos israelíes desde el inicio de las hostilidades, incluidos 124 niños. Por su parte, las autoridades iraníes no han actualizado el balance oficial de víctimas desde la primera semana de la ofensiva, cuando se registraban 1.230 fallecidos. La ONG opositora HRANA, con sede en Estados Unidos, ha contabilizado más de 3.400 muertos en Irán, entre ellos más de 1.500 civiles.
(Con información de EFE y AFP)
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