Luego de que se confirmaran nuevos focos de influenza aviar H5 en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), el Ministerio de Salud de la Nación reforzó la vigilancia epidemiológica. El objetivo será prevenir infecciones humanas asociadas al contacto con animales enfermos y garantizar una respuesta sanitaria inmediata, para evitar un incremento en los contagios.
Dos días antes, se habían notificado casos en aves de corral en Ranchos, ciudad ubicada en la provincia de Buenos Aires. De la misma forma, el día 21 se había detectado el virus en varias aves silvestres en General Madariaga, también al sur del territorio bonaerense.
En línea con esto, los equipos sanitarios deberán notificar todos los casos de personas expuestas a animales enfermos, muertos o ambientes contaminados al Sistema Nacional de Vigilancia de Salud (SNVS 2.0). Además, tendrán que realizar un monitoreo durante 10 días para detectar síntomas compatibles con la infección.
En caso de que llegara a presentarse esta sintomatología, desde la cartera pidieron a los profesionales de la salud que deberían indicar tratamiento antiviral con oseltamivir tras evaluación clínica, informar el caso como “Sospecha de virus emergente” de forma nominal e inmediata al SNVS 2.0 y tomar muestras de laboratorio dentro de los cuatro días posteriores a la aparición de los síntomas para identificar el agente etiológico.
“Si bien hasta el momento no se han confirmado casos en humanos, es importante tener en cuenta que las infecciones en personas se asocian principalmente al contacto directo con animales enfermos o muertos o con entornos contaminados”, advirtieron desde el Ministerio de Salud.
Por este motivo, destacaron la importancia de evitar el contacto con superficies contaminadas con saliva, mucosa o heces de aves silvestres o de corral. Además, instaron a la población a notificar de inmediato al SENASA en caso de detectar animales afectados y a seguir las medidas generales de prevención, como evitar asistir a lugares de trabajo o de estudio mientras se presenten síntomas.
A modo de transmitir calma a la población, las autoridades confirmaron que “la enfermedad no se transmite por el consumo de carne aviar ni de subproductos y, hasta el momento, no se ha registrado transmisión sostenida de persona a persona”.
Finalmente, remarcaron que el trabajo mancomunado entre el Ministerio de Salud de la Nación, el SENASA y las autoridades de Buenos Aires y CABA mantiene activa la vigilancia epidemiológica para contener la circulación del virus, minimizar riesgos y asegurar la detección precoz de eventuales casos.
Qué es la Influenza Aviar de tipo A
De acuerdo con el SENASA, la influenza aviar de tipo A es conocida por ser una enfermedad altamente contagiosa y de origen viral. Aunque es una amenaza significativa tanto para las aves de corral como para las silvestres, también tendría consecuencias económicas y sanitarias considerables por su potencial para generar hasta un 90 o 100% de mortalidad en los lotes afectados.
Según el comunicado del Senasa, el virus pertenece a la familia Orthomyxoviridae y se manifiesta principalmente en aves domésticas y silvestres. Entre las especies más vulnerables se encuentran gallinas, pavos, codornices, faisanes y un amplio espectro de aves acuáticas como patos, gansos, flamencos y cisnes.
Además, el organismo advirtió que los virus responsables poseen una notable capacidad de mutación y propagación, lo que facilita brotes recurrentes, especialmente en aquellas regiones donde la interacción entre aves acuáticas silvestres y domésticas es frecuente.
Por otro lado, distinguen dos categorías de la enfermedad: la Influenza Aviar de Baja Patogenicidad (IABP), asociada a síntomas leves o incluso ausentes, y la Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (IAAP), vinculada a brotes severos, elevada mortalidad y las mayores repercusiones comerciales. El caso detectado recientemente en General Madariaga corresponde al tipo IAAP, el cual puede diezmar rápidamente poblaciones completas de aves en criaderos y granjas comerciales.
A raíz de esto, las autoridades informaron que las vías de transmisión más relevantes son el comercio ilegal de aves —sin controles sanitarios ni trazabilidad— y las migraciones de especies silvestres infectadas. Estas rutas dificultan el control epidemiológico y han obligado a reforzar los monitoreos en zonas de riesgo, especialmente aquellas donde convergen rutas migratorias de aves acuáticas.
Por esto, desarrollaron una serie de recomendaciones para disminuir el riesgo de contagio y evitar la expansión de la enfermedad en criaderos y explotaciones comerciales. Las sugerencias incluyen mantener a las aves en espacios cerrados y protegidos, aislados tanto de otros animales como de personas, y evitar el contacto con aves silvestres.
También recomendaron proteger el acceso al agua y los alimentos, ya que pueden atraer fauna silvestre, y limpiar y desinfectar periódicamente las instalaciones, junto a la restricción y control del ingreso de personas, animales, utensilios y vehículos en las áreas de crianza.
Por último, aconsejaron lavarse las manos con agua y jabón desinfectante tras manipular aves y mantener estrictas las medidas generales de manejo, higiene y bioseguridad en los establecimientos avícolas. La experiencia demuestra que la aplicación rigurosa de estos protocolos reduce de manera significativa el riesgo de brotes y la diseminación del virus en la industria.
Fuente Infobae
