Mendoza decidió cerrar el área de maternidad del Hospital Saporiti, ubicado en el departamento de Rivadavia, para reconvertir el espacio y reforzar la atención en salud mental. La medida responde a la baja significativa en la cantidad de nacimientos y al aumento de la demanda de servicios psicológicos en la región. El hospital, que atendía a una población de 50.000 habitantes, pasará a contar con una guardia obstétrica mínima, mientras que los partos serán derivados al hospital regional más cercano, situado a 22 kilómetros.
La decisión fue informada por el Ministerio de Salud de Mendoza y generó debate en la comunidad local. Referentes sanitarios argumentan motivos sanitarios y de reorganización de recursos, mientras que referentes locales señalan el impacto social del cierre. La tasa de natalidad en el área cayó un 45% en los últimos diez años, lo que fundamenta la medida adoptada por las autoridades.
La reorganización sanitaria y el plan provincial
Rodolfo Montero, ministro de Salud de Mendoza, defendió la medida adoptada. “La decisión busca priorizar la seguridad de las madres y los bebés. La Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud recomiendan que las maternidades con menos de quinientos partos anuales no son seguras”, explicó el funcionario.
El Hospital Saporiti atenderá partos solo en casos expulsivos y derivará las urgencias al Hospital Perrupato, a 22 kilómetros de distancia
Añadió que la regionalización de maternidades es una práctica internacional “para disminuir la morbimortalidad maternoinfantil” y detalló que en el último año el hospital Saporiti registró 277 nacimientos, muy por debajo del umbral recomendado.
Montero confirmó que la guardia obstétrica permanecerá para atender partos expulsivos y que las urgencias serán derivadas al Hospital Perrupato, ubicado en San Martín. “El traslado demora entre 15 y 17 minutos en ambulancia con médico”, dijo. El ministro precisó que la alta tasa de cesáreas reflejaba las limitaciones de recursos en el hospital. “Solo se podía atender partos uno o dos días a la semana por falta de anestesistas”, puntualizó.
La reconversión del sector de maternidad permitirá ampliar el área de salud mental en el Hospital Saporiti, una necesidad que el ministro considera prioritaria. “Ese hospital proporcionalmente es el que más consultas de guardia recibe por salud mental en la provincia”, detalló Montero. Resaltó que la provincia registra un aumento del 70,5% en las consultas por salud mental entre 2023 y 2025, y que a nivel nacional, uno de cada tres mayores de veinte años presenta problemas de este tipo.
Montero indicó: “Desde el inicio de la gestión implementamos un plan estratégico para fortalecer la salud mental, incluyendo una ley que destina el 25% de la recaudación de ingresos brutos del juego presencial y online a ese sector”. El área de salud mental de Mendoza incrementó su personal en un 50 % en un año y medio, aunque la ocupación de camas sigue en torno al 95 a 97%. “Todavía vemos en las guardias que necesitamos más profesionales”, señaló.
El plan provincial de salud incluye prevención y asistencia en escuelas, con capacitación específica para la detección de casos de salud mental (La Brújula 24)
El ministro aseguró que la prevención y asistencia en escuelas también forman parte de la estrategia provincial. “Lanzamos el programa Escuelas Promotoras de Salud, donde capacitamos a un referente por escuela para la detección y derivación de casos”, explicó.
Cambios en la maternidad y reacción de la comunidad
Por su parte, el jefe del servicio de tocoginecología del Hospital Saporiti, Publio Augusto Sánchez confirmó en Infobae en Vivo Al Mediodía la finalización de los partos en el hospital y explicó las características de la comunidad afectada.
“El hospital atiende a una población de 50.000 personas. 25.000 viven a una distancia de hasta treinta kilómetros del establecimiento”, indicó Sánchez, quien subrayó la relevancia emocional de la maternidad: “Desde 1937, la maternidad fue un centro fundamental para nuestra comunidad”.
Sánchez detalló que, a partir de la medida, solo se mantendrá una guardia obstétrica acotada para atender emergencias mínimas. “Han dejado solamente una guardia con una obstétrica para atención de periodos expulsivos, y la seguridad dependerá principalmente de un mejor sistema de traslados al hospital de referencia, que está a 22 kilómetros”, manifestó. El profesional señaló que estos traslados pueden exigir hasta sesenta kilómetros en total, considerando la extensión del área geográfica.
La caída del 45% en la tasa de natalidad y la falta de recursos humanos especializados determinaron el cierre de la maternidad en Rivadavia (Foto cortesía Nacer con Cariño)
La comunidad expresó descontento ante la medida, al considerar que la decisión impacta en el acceso rápido y seguro al parto y en la calidad de atención recibida históricamente en el hospital. “Cuando una paciente llegaba en trabajo de parto avanzado y no era seguro trasladarla, se atendía aquí. Pero eso ya no será posible”, precisó Sánchez.
Cifras de natalidad y contexto demográfico
Según datos oficiales, los nacidos vivos en la provincia de Mendoza disminuyeron de 36.131 en 2014 a 17.370 en 2025. En Rivadavia, desde hace al menos cinco años no se superan los 300 nacimientos anuales.
Sánchez estimó: “Ha habido una caída de entre un 40% y un 45% en la natalidad del departamento en los últimos diez años”. Explicó que, por razones de seguridad, el 60% de los partos en la zona correspondía a cesáreas programadas, y el resto a casos que no podían ser derivados por encontrarse en un punto avanzado del trabajo de parto.
Las restricciones de recursos humanos, especialmente en anestesistas, fueron recurrentes en el hospital. Sánchez explicó: “Había días en que contábamos con todo el equipo para realizar cesáreas. El resto del tiempo, si había complicaciones, debíamos derivar al hospital zonal”. La mayoría de las urgencias ya se resolvían en centros de mayor complejidad, y solo los partos programados se realizaban en el Saporiti.
La reestructuración impulsada por el gobierno mendocino se enmarca en la tendencia demográfica a la baja de la natalidad y el aumento de la demanda de recursos en salud mental. Las autoridades aseguran que el cierre de la maternidad no tiene fines de ahorro, sino que busca adaptar la oferta de servicios a las necesidades actuales de la población.
Fuente Infobae

