La estatua ecuestre de Juana de Arco en la plaza Saint-Augustin de París quedó sin su espada el pasado viernes, tras un robo que movilizó a la policía y derivó en la detención del presunto responsable. De acuerdo con medios locales, la figura permaneció algunas horas sin su emblemático símbolo, mientras las autoridades analizaban las circunstancias del suceso y comenzaban las primeras diligencias para esclarecer lo ocurrido.
El individuo, cuya identidad y edad no han trascendido, escapó del lugar portando la espada dañada. Una patrulla de la policía lo interceptó a pocos metros, recuperó el objeto y procedió a su arresto, según detallaron Le Parisien y Le Figaro. Tras la detención, el sospechoso fue puesto bajo custodia y sometido a una evaluación psiquiátrica. El ayuntamiento del 8º distrito confirmó la presentación de una denuncia formal.

El motivo del acto permanece sin esclarecer y la investigación continúa abierta. Las autoridades indagan si existía alguna intención específica o motivación de fondo. Por el momento, no se descarta ninguna hipótesis, desde un acto de vandalismo aislado hasta un posible intento de reivindicación simbólica o simplemente un impulso irracional, teniendo en cuenta que el sospechoso fue sometido a exámenes médicos tras su detención.

La estatua de Juana de Arco, ubicada en un entorno de alto tránsito y admirada tanto por turistas como por residentes, posee una historia singular. De acuerdo con Le Figaro, la obra fue realizada por el escultor Paul Dubois en 1895 y pertenece al Museo de Orsay, que la mantiene en depósito en la ciudad.
Tras una restauración en 2021, se destaca como la única representación parisina de Juana de Arco que sostiene una espada en la mano derecha, lo que refuerza su simbolismo y su relevancia cultural. El valor histórico y artístico de la pieza ha sido subrayado por especialistas, quienes señalan que la escultura se ha convertido en un punto de referencia para quienes buscan comprender el legado de la heroína francesa.
Tras el incidente, la reacción de los vecinos no se hizo esperar. “¿Pero qué quería hacer con eso?”, expresó un camarero de un café próximo, consultado por Le Parisien, reflejando el desconcierto y la incredulidad predominantes en el barrio. La noticia se difundió rápidamente, generando preocupación por la seguridad de los monumentos y renovando el debate sobre la protección del espacio público.
Este episodio no constituye el primer incidente relevante relacionado con una estatua de Juana de Arco en París. Como recuerda Le Parisien, en 2019 la escultura situada en la plaza de las Pirámides fue objeto de controversia después de que se retirara temporalmente su estandarte, aunque en esa ocasión no se trató de un acto vandálico, sino de una intervención autorizada.
Actualmente, equipos especializados y autoridades municipales trabajan para garantizar que el monumento recupere su integridad lo antes posible. Las previsiones apuntan a que la emblemática Juana de Arco volverá a lucir pronto su espada, reafirmando así su lugar en el patrimonio cultural de París y renovando el compromiso con la protección de su legado histórico.
La vigilancia sobre las piezas de arte público se ha reforzado tras el incidente, mientras la ciudad reflexiona sobre los desafíos de preservar su herencia artística en el espacio urbano contemporáneo.
Fuente Infobae


