Gerardo Romano fue entrevistado en Agarrate Catalina (La Once Diez) por Catalina Dlugi y, fiel a su estilo, habló con honestidad sobre su presente profesional, su vínculo con el escenario y la decisión de hacer pública su enfermedad. El actor, que atraviesa una exitosa temporada teatral en Mar del Plata junto a Ana María Picchio, reflexionó sobre la intensidad del trabajo actoral y la importancia de la empatía con el público. Pero uno de los momentos más emotivos de la charla llegó cuando el artista abordó abiertamente su diagnóstico de Parkinson y cómo eligió afrontarlo.
Romano explicó cómo el arte y el contacto con el público le permitieron canalizar la ansiedad y el impacto de la enfermedad: “Ese momento mágico creo que es la ausencia de la propia ansiedad. Hablo de la ansiedad existencial… no es que uno se configure otra realidad, pero a fuerza de hablar de las ansiedades o de las circunstancias que atraviesa el personaje de ficción que estás encarnando, algo desaparece, se desplaza tu propia ansiedad existencial”. Agregó que ese “juego” de empatía se produce en cada función, y que el aplauso y el diálogo con el público tras la obra son un motor fundamental para seguir adelante.
El actor remarcó la falta de antecedentes públicos en el ambiente artístico: “No hay ejemplos. No hay. Yo por lo menos no tengo memoria de ninguno”. Y subrayó que, a pesar del diagnóstico, nunca pensó en dejar de actuar: “No puedo vivir sin hacer la obra, sin hacer teatro, sin subir a un escenario”.
A sus casi 80 años, Gerardo Romano se mostró sincero, lúcido y agradecido por el trabajo, el amor del público y la posibilidad de seguir pisando el escenario: “La empatía hermosa se produce con el público… y después, bueno, el cariño del público, porque la Pichi es muy querida. Y te quiere mucho a vos”. Así, Romano dejó una charla repleta de anécdotas, reflexiones y una lección de vida sobre el arte, la salud, el paso del tiempo y la importancia de no dejarse vencer por el miedo ni la adversidad.
Fuente Teleshow

