El régimen de Irán lanzó este sábado por la noche una nueva ola de ataques con misiles que impactaron en las ciudades israelíes de Arad y Dimona, situadas en el desierto del Néguev, al sur del país. Ambos bombardeos dejaron más de 100 heridos, daños materiales extensos y la movilización de servicios de emergencia.
Un segundo misil alcanzó Arad unos 15 minutos después. Allí, el balance fue de más de 60 heridos, incluidos siete en estado grave -entre ellos una niña de cuatro años-, 15 con pronóstico moderado y 42 leves, además de casos de lesiones moderadas y numerosas atenciones por crisis de ansiedad.
Varios sufrieron lesiones al correr hacia los refugios, principalmente por caídas.

En Arad, los daños materiales incluyeron el derrumbe de un edificio y la afectación estructural en al menos tres construcciones residenciales, además del inicio de varios incendios. En Dimona, se registraron casos de ansiedad aguda y heridas vinculadas al colapso parcial de edificios a consecuencia de las explosiones.
Un comunicado de bomberos detalló que el fuego se propagó en el cuarto piso de uno de los edificios dañados, lo que obligó a evacuar a residentes y desalojar las áreas aledañas para facilitar el trabajo de emergencia.
Las Fuerzas Armadas de Israel informaron que el incidente está en investigación, tras confirmar que los sistemas de defensa antiaérea no interceptaron los misiles antes del impacto. Aunque los interceptores fueron activados durante la alarma, los proyectiles evadieron los sistemas y alcanzaron ambos objetivos.
El primer ministro Benjamín Netanyahu calificó lo sucedido como “una noche muy difícil en la batalla por nuestro futuro” y aseguró que Israel continuará respondiendo a sus enemigos en todos los frentes.
Un portavoz militar indicó que se revisarán todas las etapas de activación defensiva. Mientras tanto, equipos de bomberos y rescate mantienen las labores en las zonas afectadas para localizar posibles personas atrapadas o desaparecidas. Unos 17 equipos de bomberos permanecen en acción en Arad para controlar incendios y asegurar los edificios dañados.
El doble ataque se produjo en una zona de alta sensibilidad estratégica. Dimona alberga la principal instalación nuclear de Israel, el Centro de Investigación Nuclear del Néguev. La proximidad de los impactos originó preocupación internacional sobre eventuales daños a infraestructuras críticas.
El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) confirmó que no se detectaron niveles anormales de radiación en la región ni daños en el complejo nuclear, ubicado a unos doce kilómetros del lugar del ataque.
Rafael Grossi, director general del OIEA, pidió la máxima contención militar, especialmente cerca de instalaciones nucleares, y advirtió sobre los posibles riesgos de una escalada regional.
Israel vinculó el aumento de tensión con la denuncia previa de Irán sobre un ataque al complejo de enriquecimiento de uranio de Natanz. Además de Arad y Dimona, también se activaron alertas en la zona de Eilat, donde las defensas interceptaron los misiles y no hubo heridos.
La destrucción en las ciudades del sur de Israel, marcada por columnas de humo, edificios dañados y el trabajo incesante de los servicios de emergencia, dejó a los residentes en una situación de confusión y angustia, en una jornada considerada como una de las más tensas para la región en los últimos años.
Fuente Infobae

