Por Emilio Javier Sialle
Analista en Comercio Internacional
Director de Sialle y Asociados
La IA ha incursionado en nuestras vidas de manera preponderante. Desde redacciones únicas y elocuentes, a respuestas inmediatas que nos dan soluciones y nos llevan a complementarnos con un instrumento tecnológico único y revelador.
Las economías del mundo ven el avance de la IA como pragmático, beneficio, y al mismo tiempo explosivo e incontrolable. El ritmo en el que se actualiza supera toda barrera de Luz y tiempo.
El ser humano busca adaptarse y ayornarse a la IA, por qué competir a largo plazo con este Boom, es quedar rezagados en todos los planos: sociales, políticos, económicos, por citar algunos de millones.
En este último, la bolsa de comercio mundial está en una encrucijada.
Las empresas, monopolios, comercios líderes, están pensando en sacar sus activos de la bolsa en el ámbito tecnológico. Piensan que el futuro y el presente mismo es la IA, y le exigen al NASDAQ, una restructuración urgente.
Todos quieren invertir en IA, y quieren que la bolsa genere espacios para poder otorgar acciones en este rubro. Los miedos de una corrida por este efecto, están preocupando a los economistas especializados en los mercados bursátiles y a muchos líderes mundiales que dependen de la bolsa de comercio.
En la historia, los patrones han dictaminado muchas veces cambios y eras en el mundo. Desde el patrón oro, al oro negro (petróleo), al dólar como tipo de cambio, hasta una guerra del opio en Asia, para modificar la ruta de seda.
No en vano, los cambios de paradigmas surgen, o a veces son buscados para generar nuevas economías precisas, políticas ideológicas intensas y guerras históricas que han hecho tambalear el trablero global.
La IA es una herramienta inigualable y futurista, en donde los patrones a seguir, serán dictaminados por la varita mágica de la misma.
La chispa y un vaso no tan lleno, un correcto manejo y un eternauta noble, serán los actores fundamentales para una decisión adecuada humana sobre la Inteligencia Artificial.

