La llegada de Cristina abre dudas sobre el armado de la oposición en el Senado

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Más allá de que gane o pierda en las elecciones legislativas, las encuestas -y el propio resultado de las PASO- anticipan que Cristina Kirchner tiene garantizada una banca en el Senado. Es más: en el cristinismo aseguran que la ex presidenta ya hasta tiene asegurado cuál será su despacho. Es uno del tercer piso, que ya fue ocupado por la propia Cristina y que hoy está en manos de la camporista Virginia García, a quien se le vence el mandato en diciembre.

A ese despacho, enorme, con muchas dependencias internas, se puede ingresar directamente desde la salida del ascensor privado de los senadores, con lo que la ex presidenta se evitaría encuentros inesperados o indeseados.

Esa oficina del tercer piso está ubicada exactamente arriba de la de Miguel Ángel Pichetto, jefe de la aun llamada bancada del PJ-FpV. Todo indica que ambos solo se cruzarían en ese ascensor exclusivo o en el recinto los días de sesiones.

Es que Pichetto viene planteando públicamente que Cristina Kirchner, con el argumento de que compite con un sello diferente al del pejota, no tendrá lugar en el bloque que lidera. «Cristina está repitiendo que es peronista y no kirchnerista. Quiere integrar la bancada», dicen en el kirchnerismo.

Pero la decisión parece tomada. «No es por cuestiones personales. Tampoco será una decisión individual mía», le repite Pichetto a sus visitantes. Traducción: la decisión de que no integre el bloque está en manos también de más actores, como los gobernadores peronistas y otros senadores.

Ese probable escenario es en el que más más expectativa tiene la Casa Rosada. Si a Cristina Kirchner se le obtura el ingreso, la bancada se fracturaría.

Hoy la bancada del PJ-FpV cuenta con 41 miembros, entre propios y aliados. Por el resultado de las PASO, se espera que con el recambio legislativo perderá bancas y quedará debilitada.

Según las cifras que maneja el Gobierno, en caso de ruptura del lado de Pichetto quedarían 22 senadores, con lo que la bancada del PJ tendría 23 votos. En el peronismo aseguran que podrían ser algunos más: que se les podrían sumar los salteños Juan Carlos Romero y Cristina Fiore, el cordobés Carlos Caserio, el dasnevista Alfredo Luenzo.

Del lado de Cristina habría seguro 7: Marcelo Fuentes (en caso de división, asoma como jefe del bloque) Ana María Ianni, Nancy González, Inés Pilatti, las camporistas Ana Claudia Almirón, Anabel Fernández Sagasti y María Sacnun. También podría quedar en ese nuevo bloque la catamarqueña Inés Blas y, por como viene votando, la rionegrina Silvina García Larraburu. En una posición indefinida, incomoda, asoma Mario Pais.

Todo indica que la bancada del pejota perderá después de diciembre el estatus de bancada mayoritaria. Pero también corre el riesgo de no ser la primera minoría. Dependiendo de cómo sea la fractura en el peronismo, del resultado en las elecciones y de si el oficialismo logra sumar senadores de otros bloque, Cambiemos podría pasar a ser la primera minoría.

Según se repasa en el despacho del macrista Federico Pinedo, de repetirse el resultado de las primarias el interbloque oficialista podría pasar de las actuales 15 bancas a al menos 24. En el Gobierno anticipan que la fueguina Miriam Boyadjian se sumaría a las filas de Cambiemos. También alientan la llegada de Romero.

¿Jefe de Cambiemos? Suenan Silvia Elías y Luis Naidenoff, si es que Macri da el ok para que continúe un radical. Si para el puesto la Casa Rosada quiere a un amarillo puro, se menciona a Humberto Schiavoni.

De ser la primera minoría, el oficialismo se entusiasma con la posibilidad de nombrar a un senador más en el Consejo de la Magistratura.

Ese quizá sea uno de los impedimentos para la fractura del PJ. «Pichetto podría interpretar que perdería mucho si se fracturan y podría decidir que le conviene mantener al bloque unido», interpreta un dirigente clave del PRO.

En la nueve configuración del Senado, son pocos los senadores que quedarían afuera de ese esquema de tres grandes sectores políticos. Son los tres de Santiago del Estero, que responden al espacio que lidera Gerardo Zamora y los dos que lleguen por el Frente de la Concordia de Misiones.

La neuquina Lucila Crexell impulsa que ella y su comprovinciano Guillermo Pereyra armen un bloque del MPN y no integren más ningún interbloque.

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