Papa Francisco: una economía que mata

0
246
Foto Web

Se tiene por aceptado que los pobres son aquellos que tienen ingresos materiales que no les alcanzan para cubrir lo necesario para su subsistencia (de ellos y su familia). Ricos son los que tienen un caudal de ingresos igual al que necesitan para vivir según su estado (constituido por la forma de vida, hábitos y costumbres) y un excedente significativo. Como vimos en otra nota referida al concepto de propiedad privada en Santo Tomás, el excedente es el dinero que sobra.

Los ingresos excedentes

Los ingresos «excedentes» de los ricos -sean personas particulares o grupos de personas -son bienes que tienen una naturaleza distinta a los «necesarios para la subsistencia». Pero el ingreso excedente no siempre es una riqueza superflua. No lo es cuando está destinada al ahorro e inversión en bienes útiles para la producción de otros bienes o la prestación de servicios, o cuando se destina a la beneficencia u otro modo de devolución de esos bienes a los que los necesitan.

De acuerdo con las enseñanzas de los Libros Sagrados, los Evangelios, la Patrística (doctrina elaborada por los llamados «padres de la Iglesia»), el desarrollo posterior de Santo Tomás de Aquino y la Doctrina Social de la Iglesia, la propiedad privada -de muebles e inmuebles -es legítima. Claro que esto sería hoy por hoy una verdad de perogrullo si no fuera porque según la misma doctrina no somos más que «administradores» de los bienes que poseemos. De ahí que la administración de los excedentes de los bienes necesarios para la subsistencia desde una ética cristiana «deben orientarse a asegurar posibilidades de trabajo» (Gaudium et espes, pag. Nro. 71, pag. 50) y no estar dirigidos a la especulación financiera. De donde estamos hablando de una ética de la inversión.

La Doctrina social de la Iglesia y las inversiones

El último jueves 3 de mayo se presentó en el Vaticano el proyecto de la Fundación Cuadragésimo Anno, nombre de la encíclica que planteó sin disimulos el problema del poder financiero mundial en los siguientes términos. «Salta a los ojos de todos, -decía el papa Pío XI en 1931-en primer lugar, que en nuestros tiempos no sólo se acumulan riquezas, sino que también se acumula una descomunal y tiránica potencia económica en manos de unos pocos, que la mayor parte de las veces no son dueños, sino sólo custodios y administradores de una riqueza en depósito, que ellos manejan a su voluntad y arbitrio. Dominio ejercido de la manera más tiránica por aquellos que, teniendo en sus manos el dinero y dominando sobre él, se apoderan también de las finanzas y señorean sobre el crédito, y por esta razón administran, diríase, la sangre de que vive toda la economía y tienen en sus manos así como el alma de la misma, de tal modo que nadie puede ni aun respirar contra su voluntad»

87 años después de la aparición de ese claro documento pontificio esta fundación de la Iglesia católica vuelve sobre esos temas con la misión de debatir cómo realizar inversiones financieras que tengan como destino el bien común, como debe vérselas el católico con sus inversiones.

¿Cómo se debe operar en el mundo financiero sin traicionar los valores cristianos? ¿Cómo incidir en el sistema financiero proponiendo orientaciones a todos los que deseen invertir teniendo en cuenta el sistema de valores cristianos? ¿Cómo restituirle a las operaciones financieras -además de las conductas humanas y las normas jurídicas -los valores éticos? ¿Cuáles indicaciones se podrían ofrecer para ayudar en la transformación del sistema económico favoreciendo las buenas prácticas, la sostenibilidad y el impacto social? Por mencionar algunas de las preguntas que se propone responder la fundación.

Esta fundación trata -en términos de Monseñor Parolín -de traducir los contenidos de la Doctrina social de la Iglesia en indicaciones concretas para el mundo de las finanzas, tanto en el orden interno de las reformas vaticanas cuanto en el orden mundial respecto de la vida de los actores de las finanzas, católicos y no católicos.

Se han sumado a la iniciativa de la creación de la Fundación y al trabajo que se propone, además de algunos bancos e instituciones financieras, el estadounidense Jeffrey Sachs, director del Earth Institute de la Columbia University; los académicos y economistas italianos Stefano Zamagni, profesor de Economía política en la Universidad de Bolonia; Leonardo Becchetti, profesor de Economía política en la Universidad de Roma Tor Vergata; Mauro Magatti, profesor de Sociología general en la Universidad Católica de Milán. El presidente honorífico del comité y de la futura Fundación cardenal Antonio María Vegliò, que fue nuncio y Presidente del Pontificio Consejo para los Migrantes, y del mundo de las cooperativas de ahorro y crédito, se ha sumado el director general de Federcasse (Federación italiana de entidades de crédito cooperativo), Sergio Gatti.

Cuando nos hallamos en una de las etapas de mayor desigualdad en el mundo producto de una gran ceguera ética, donde millones de personas ven amenazadas sus posibilidades de existencia y por lo tanto el ejercicio de sus derechos fundamentales provocando una pobreza intolerable, «una pobreza que mata» como dice el papa Francisco, hacemos votos para que se puedan encontrar alternativas para una transformación cultural y práctica a favor del bien común.

Fuente: Infobae

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here