Pequeña historia de la Rubia Moreno (2da parte)

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La Mujer

Cuando su padre enfermó gravemente, dispuso los trabajos  de siembra de terrenos bañados por el rio, haciéndolos arar oportunamente. Levantó la cosecha de maíz, zapallos y las guardo en trojes techadas con tierra, hizo empavar la alfalfa para los animales en el próximo invierno. Hacia acopio de cueros vacunos y cabrios, lana y lazos, riendas y bozales, jerguillas y tejidos diversos, que los enviaba para su venta a Córdoba.

Muerto su padre, robusteció el negocio y sus grandes potreros eran cuidados y sembrados, de tal modo que las tropas de carros encontraban en la posta, todo lo necesario para hacer,  que eje su parada, mientras se transportaba la mercadería hacia la otra banda.

Conocida por todos los carreteros del norte y del sur, era simplemente la Rubia Moreno.

La pulpería tenía ancha ramada, donde la gente se divertía dps o tres noches consecutivas hasta el descanso de peones y animales de tiro. Disponía de hombres y mujeres que animaban los bailes, cantores, guitarreros y arpistas que ejecutaban los bailes en boga: el marote, hoy desaparecido, zambas gatos y chacareras. Se cantaban  vidalas, al final y principio de año; para carnaval, cuando componían estribillos amorososo, picaros e intencionados, tales como «Tuyo i vuelta por la misma flor». S»Si no me quieres señora-charquiá y echarme en soga- llevame pá lau de arriba, cambiarme por algarroba.»Con intención política¨: ¨Cuidado con el toro, los vaya a corniar¨, después que murió Taguada cualquiera es gobernador¨.

Estas parrandas se alternaban con  riñas de gallos, juegos de taba, y carreras cuadreras. En los carnavales, mozos, y mozas a caballo, pugnaban entre si a pechada limpia, par ganar lugar junto alos trincheros que guardaban los anchos patios, Mientras se quemaban sin ce  a los pobladores de lugares vecinos, como Santo Domingo, El Polear, Media Flor, Santa Catalina, El Rincón, y Estancia vieja.

La Rubia, con varonil entereza, resolvía  todos los aspectos y circunstancias comerciales, convencía negocios, ala vez que se le destacaba como un verdadero caudillo.

No obstante jamás había prevalecer su poder de acción ante sus allegados y mantenía muy buenas relaciones con los lugartenientes de los Taboada.

Por entonces el mayor Geno, así llamado Don Genuario Argañarás, vecino legua y media, aguas arriba, en el Puesto de La Loma, era el vigía del norte, done convergían los caminos de Los Quiroga y Antajé.

Desde las lejanas costas del Salado, o bien más cerca del Bajo Grande, Jumi Rupachina, grupos de hombres, mujeres y niños con caballos cargueros traían «costales» de lana, cueros, cabríos, cerda, brea, quesos, lazos trenzados, jenquillas, colchas y ponchos tejidos en telar criollo. Acampaban bajo las arboledas inmediatas. pedian permiso para pernoctaro acomodar sus cabalgaduras en los proteros. Obtenían crédito para sus sutento, hasta vender su pequeño negocio en la vecina ciudad. Después de comprar ropas y enseres diversos regresaban al lugar de sus residencia. También hacían anotar sus hijos en el Registro Civil y los bautizaban. Casi todos ellos buscaban a la Rubia para madrina de sus hijos, la que jamás se negaba, mandando personeros que la representen en el acto.

Siempre estaba visible para todos y quien la quería encontraba buena acogida. En quichua o en castellano, departía con la gente y es fama que conocía por su nombre y el lugar de su residencia a casi todos los pasajeros. A menudo llegaban sus ahijados para saludarla y pedirle su bendición con quienes eran siempre amables y obsequiosa.

La mayoría de ellos la llamaban simplemente, la mamá Rubia por su bondad y su comedimiento para atender a todos lo solicitado.

En las revueltas tan comunes entonces, contribuía con bueyes, caballos y mulas. Reclutaba gente entre sus  vecinos, criados y allegados, hombres para las tropas, proveyéndoles de todo lo necesario; mientras tanto, en su ausencia cuidaba y mantenía a sus mujeres e hijos.

En 1867, en ocasión de la campaña de la Rioja, donde se dio la batalla de Pozo de Vargas contribuyó con 17 hombres, quienes en marchas forzadas al mando de José Cruz Carabajal, padre de mi informante, lograron incorporarse  las tropas de Don Antonino, pocos días antes de la nombrada batalla.

Retirada de los negocios se dedicó por entero en darse a sus semejantes. Asistía a los enfermos llevándoles medicamentos y también les ayudaba a «bien morir», dándoles la bendición en nombre de Dios.

Se sentía enferma pero no cejó en sus empeños. Su casa era una continua romería de gente agradecida. En su casa haciánse frecuentemente novenarios muy concurridos.

Tan protegida en sus comedimientos, como generosa con todas, mantuvo relación con sus vecinos, amigos de las lejanas costas del Salado, viandantes, y pobladores de los alrededores, que el nombre de Rubia Moreno pasó a ser sinónimo delugar, de bajada conocida, de hogar de todos y quedó después de su repentina muerte, acaecida en años cercanos al noventa, como el nombre del lugar.

Las familias descendientes de sus contemporáneos: Carabajal, Moreno, Vásquez, Suárez, Umbides, Ailán, Suaréz, Manquea, Saavedra mantenían su recuerdo hasta pocos años.

POSTUMAS:

En1906, al extender su acción el gobierno nacional por imperio de la ley Láinez , creó una escuela en el lugar, instalándola ebn la casa que perteneció al capitán de milicias Don José Cruz Carabajal. Esta escuela lleva el N° 24, de Rubia Moreno.

En 1939, el autor de estos apuntes, publicó en su libro «Reflejos del Salitral», un poema titulado La Rubia Moreno y en 1956, el drama en tres actos: La Rubia Moreno, que fue estrenada con éxito en el Teatro 25 de Mayo. En 1956, próximo ya al centenario de la batalla de Pozo de Vargas, el Cantor folklorista Agustín Carabajal, creó una zamba que se popularizó como canción, con la letra extraida del poema antes mencionado.

En el solar donde vivió un signo del progreso que graba y responde a nuevos tiempos cons rastros indelebles, se instaló hoy en homenaje a su memoria, una hermosa finca de naranjos y mandarinos.

Publicado por Don Crsitoforo Juarez en el Diario El Liberal el 18 de noviembre de 1789

Fuente: La Narrativa Historica de Santiago del Estero

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