El Reino Unido y cuatro países europeos confirmaron el sábado que el líder opositor ruso Alexei Navalny murió en febrero de 2024 a causa de un envenenamiento con epibatidina, una toxina letal presente en ranas dardo ecuatorianas. Tras este anuncio, Londres afirmó este domingo que evalúa endurecer las sanciones contra Rusia tras los hallazgos científicos que implican al Kremlin.
La jefa de la diplomacia británica subrayó que la mejor manera de mantener la presión sobre Moscú es a través del trabajo conjunto entre aliados. En la Conferencia de Seguridad de Múnich, enfatizó que el Reino Unido sigue intentando esclarecer “la verdad sobre la muerte de Navalny” junto a la viuda, Yulia Navalnaya. “Otra cosa que diría específicamente sobre Alexei Navalni es que una de sus palabras fue ‘di la verdad, divulga la verdad’, porque es el arma más peligrosa de todas”, resaltó.

Los cinco gobiernos sostienen en ese comunicado que “Rusia tenía los medios, el motivo y la oportunidad de administrarle el veneno al líder opositor ruso”. Añadieron que la toxina detectada está catalogada como arma química según la legislación internacional. Los representantes de estos países han informado al director general de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, Fernando Arias, sobre este incumplimiento de la Convención sobre Armas Químicas y han expresado su preocupación por la falta de destrucción total de las armas químicas rusas.
El uso de venenos con fines políticos en Rusia preocupa a la comunidad internacional. En 2020, Navalny sobrevivió a un intento de asesinato con Novichok, y en 2018, el ex espía Sergei Skripal fue atacado con la misma sustancia en el Reino Unido. En ambos casos, los aliados occidentales responsabilizaron directamente al Estado ruso por emplear tóxicos prohibidos en virtud de la Convención sobre Armas Químicas y la Convención sobre Armas Biológicas y de Toxinas.
Navalny, de 47 años, abogado y destacado activista anticorrupción, fue arrestado en enero de 2021 al regresar a Moscú tras recuperarse en Alemania de un anterior envenenamiento. Permaneció encarcelado en la penitenciaría IK-3 de Jarp, conocida como “Lobo polar”, una de las más aisladas y de condiciones más duras de Rusia. La prisión está situada en la región de Yamalia-Nenetsia, caracterizada por su clima muy frío y su lejanía geográfica. Se han documentado denuncias de abusos y condiciones inhumanas en esta cárcel de alta seguridad.
El Gobierno ruso sigue defendiendo que Navalny murió por causas naturales, argumento que los análisis internacionales contradicen. Los aliados europeos remarcan que solo el Estado ruso disponía de los medios, motivo y oportunidad de perpetrar un envenenamiento con estas características, e instan a incrementar la exigencia de rendición de cuentas por lo que consideran infracciones graves del derecho internacional y de los tratados vigentes.
Yulia Navalnaya, viuda del opositor, agradeció a los laboratorios de los cinco países europeos que colaboraron para “descubrir la verdad”. En la rueda de prensa paralela a la cumbre de Múnich, expresó: “Vladimir Putin es un asesino y debe rendir cuentas por todos sus crímenes”, y urgió a la comunidad internacional a mantener la presión política sobre el Kremlin.
Las autoridades occidentales señalaron que el caso demuestra la urgencia de exigir responsabilidades por el reiterado incumplimiento ruso de las normas internacionales sobre armas químicas y el uso de tóxicos contra opositores. Tanto la investigación forense como la presión diplomática continúan para esclarecer todos los detalles sobre la administración de la epibatidina y perseguir la rendición de cuentas del gobierno ruso ante las instituciones internacionales.
Para los allegados a Navalny, la evidencia científica presentada por los laboratorios europeos y el contundente posicionamiento diplomático refuerzan la convicción de que su muerte fue resultado de un ataque deliberado. El caso vuelve a situar frente a la opinión pública internacional la denuncia de uso de armas químicas como herramienta de represión a la oposición.
Fuente Infobae

