Romance de Ausencia

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Arbolitos de mi tierra

crespos de vainas doradas

 a cuya plácida sombra

 pasó cantando mi infancia.

 He visto árboles gloriosos

 en otras tierras lejanas

 pero ninguno tan bello

 como esos de mi montaña.

 Cantando, fui peregrino

 por exóticas comarcas

 y ni en los pinos de Roma

 ni en las encinas de Francia

 hallé ese dulce misterio

 que sazona la nostalgia.

 Algarrobal de mi tierra

 crespo de vainas doradas

 a cuya plácida sombra

 pasó cantando mi infancia.

 Mítica unción del recuerdo

 que me estremeces el alma

 trayéndome desde lejos

 como en sutil brisa alada

 un arrullar de palomas

 cuando el crepúsculo avanza

 Un aromar de poleos

 cuando el viento se levanta

 y en el silencio nocturno

 un triste son de vidalas.

 Ay cuando volveré a verte

 rústico hogar de mi patria.

 Ser quiero yo tu hijo pródigo

 que torna a la vieja estancia

por merendar las colmenas

 en tu quebracho enjambradas.

 Ya en los naranjos del mundo

 probé las heces amargas

 Ya en la orgullosa melena

 me van pintando las canas

 Arbolitos de mi tierra

 crespos de vainas doradas

  a cuya plácida sombra

 pasó cantando mi infancia

Ricardo Rojas

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