Las aerolíneas rusas dieron por concluida el domingo la operación de repatriación de casi 4.300 turistas varados en Cuba, víctimas de una crisis energética que ha dejado a la isla sin combustible de aviación y sin capacidad de sostener el turismo que constituye una de sus escasas fuentes de divisas. El último vuelo, operado por la compañía Rossía del Grupo Aeroflot, aterrizó a las 17.27 en el aeropuerto moscovita de Sheremétievo procedente del balneario de Varadero, popular destino vacacional entre los ciudadanos rusos. El Ministerio de Transporte ruso confirmó el cierre de la operación en un comunicado publicado en Telegram.
La suspensión de las conexiones aéreas rusas con Cuba se anunció a principios de mes, cuando las aerolíneas Rossiya y Nordwind notificaron la imposibilidad de abastecerse de combustible en los principales aeropuertos cubanos. Rusia había recomendado el 11 de febrero a los operadores turísticos que cesaran la venta de viajes a la isla. Antes que Moscú, Canadá —el mayor emisor de turistas a Cuba— completó el viernes la repatriación de cerca de 28.000 ciudadanos, tras la suspensión temporal de Air Canada y otras aerolíneas canadienses por idéntica razón. Con 131.000 viajeros en 2025, Rusia era la segunda fuente de turistas extranjeros para La Habana.

La raíz de la crisis es una combinación de factores estructurales e inmediatos. El embargo estadounidense, vigente desde 1962, sumó en enero de 2026 un nuevo capítulo cuando la administración de Donald Trump amenazó con imponer aranceles a cualquier país que suministrara petróleo a Cuba. La medida llegó poco después de la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, que hasta entonces era el principal proveedor de crudo de La Habana. México, que había compensado parcialmente esa caída, también suspendió los envíos bajo la presión de Washington. Según la consultora Kpler, Cuba atraviesa su primer período sin llegada de crudo extranjero desde 2015.
El resultado ha sido devastador para la infraestructura energética de la isla. Seis de las 16 unidades termoeléctricas se encuentran fuera de servicio, y durante febrero Cuba registró apagones diarios con afectaciones de entre 1.362 y 1.779 megavatios, sin ninguna jornada en que menos del 41% del país quedara sin electricidad en las horas pico. Provincias como Camagüey, Holguín y Matanzas acumularon cortes superiores a 20 horas diarias, con repercusiones directas sobre hospitales, sistemas de refrigeración de medicamentos y el suministro de agua potable.
La diplomacia cubana buscó esta semana el respaldo de Moscú. El ministro de Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, viajó a la capital rusa y se reunió con el presidente Vladímir Putin y el canciller Serguéi Lavrov. Putin se limitó a señalar, al inicio del encuentro, que Moscú no acepta situaciones como la actual, sin ofrecer detalles. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó que se abordó la “ayuda concreta” que Rusia podría prestar a La Habana “en las condiciones actuales”. Lavrov y Rodríguez también llamaron conjuntamente a Washington a renunciar a sus planes de bloqueo naval a Cuba.
El Kremlin anunció que estudia reanudar el suministro de petróleo a la isla, algo que no ocurre desde el envío de 100.000 toneladas de crudo en febrero de 2025. Sin embargo, las dificultades son considerables: cualquier país que exporte crudo a Cuba se expone a represalias comerciales de Estados Unidos, un factor disuasorio que ha dejado a La Habana sin aliados energéticos efectivos. El experto cubano Jorge Piñón, especialista del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, advirtió a EFE que Cuba podría afrontar una “grave crisis” en seis u ocho semanas si no recibe nuevos cargamentos de petróleo. La retirada de los turistas rusos y canadienses no hace sino anticipar ese horizonte.
Fuente Infobae
