Durante el primer fin de semana largo de 2026, la Argentina registró un movimiento turístico récord con 3 millones de viajeros y un impacto económico directo superior a $1 billón, según un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). El flujo se sostuvo pese a un clima inestable y alcanzó tanto a destinos tradicionales de Carnaval como a localidades menos habituales.
El informe, elaborado junto a cámaras comerciales, federaciones y agencias regionales, indicó un crecimiento del 7,2% respecto de 2025. La estadía promedio fue de tres días, levemente superior a la del año pasado, mientras que el gasto diario por turista promedió $111.605, con una baja real del 7,7%. Aun así, el gasto total aumentó 6% a precios constantes. Las promociones en hotelería y transporte aéreo influyeron en la elección de destinos.
Entre los puntos más demandados se destacaron provincias con fuerte arraigo carnavalesco como Entre Ríos, Corrientes, Tucumán, Salta y Jujuy, además del litoral y el norte argentino. La costa bonaerense y el interior provincial también recibieron un caudal significativo de visitantes.
En Buenos Aires, la Costa Atlántica y los municipios del interior registraron altos niveles de ocupación. Mar del Plata superó el 80%, impulsada por recitales, teatro y eventos recreativos. Chascomús promedió gastos diarios cercanos a $100.000 y estadías de tres noches, mientras que Lincoln y 25 de Mayo concentraron corsos y celebraciones. Más de veinte municipios organizaron desfiles y espectáculos gratuitos que dinamizaron hotelería, gastronomía y comercio.
En la Ciudad de Buenos Aires, la ocupación hotelera alcanzó el 83%, el mejor registro de los últimos cinco años para esta fecha, con más de 119.000 visitantes. La agenda combinó conciertos de Bad Bunny en el Estadio Más Monumental, el festival Ultra Buenos Aires y el Argentina Open, además de festejos barriales.
El transporte fue clave: Aerolíneas Argentinas y JetSmart movilizaron 313.000 pasajeros, con el viernes como pico. En el plano fluvial, Buquebus informó un alza interanual del 27% desde Uruguay.
En Córdoba, la ocupación promedió cerca del 90%, con picos de lleno total en Punilla, Calamuchita y Traslasierra. La agenda incluyó el Cosquín Rock y múltiples fiestas populares. En San Luis, la estadía promedio llegó a 3,5 días, con alta afluencia en Villa de Merlo, la capital y Potrero de los Funes.
Entre Ríos promedió 97% de ocupación, con picos del 100% en Gualeguay, Santa Elena y Santa Ana; Gualeguaychú volvió a liderar con su Fiesta Nacional. Corrientes concentró desfiles en el Corsódromo Nolo Alías.
En el norte, Jujuy alcanzó 95,2% de ocupación y un gasto diario promedio de $123.708, con rituales en la Quebrada de Humahuaca. Mendoza informó 75% de ocupación, con reservas que crecieron por demanda espontánea. En la Patagonia, Río Negro y Chubut mostraron alta afluencia: Las Grutas llegó al 95% y San Carlos de Bariloche al 90%. En Santa Cruz, El Calafate alcanzó 97% sobre más de 11.200 camas.
En el NEA y NOA, Misiones registró 90% en Puerto Iguazú y un promedio diario de 4.500 visitantes en el Parque Nacional Iguazú. Formosa alcanzó 40% con gasto promedio de $90.000 por noche, mientras que en Tucumán destinos como San Javier y El Cadillal rozaron el 99%.
CAME destacó que el Carnaval se celebró por decimoquinto año consecutivo como feriado nacional tras más de tres décadas de ausencia. Agencias reportaron un aumento del 30% interanual en la demanda y el turismo interno mostró resiliencia pese a restricciones económicas. Un informe del INECO-UADE estimó que una familia tipo necesitó $1.265.013 para vacacionar, equivalente al 74% del salario promedio RIPTE.
En tanto, el presidente de la Federación Argentina de Asociaciones de Agencias de Viajes, Andrés Deya, realizó un balance positivo del fin de semana largo de Carnaval y del cierre de la temporada de verano, con niveles de ocupación cercanos al 90% y un consumo sostenido que impactó en las economías regionales.
En declaraciones a Cadena 3, Deya calificó al receso como un «fin de semana grande» y aseguró que el sector turístico «está muy contento» con los resultados. Según detalló, destinos como Mendoza registraron ocupaciones de entre el 85% y el 90%, un dato que consideró relevante tras un año anterior con números más bajos.
Subrayó la importancia de los festejos de Carnaval como motor económico y cultural. En ese sentido, remarcó que estas celebraciones representan «mucho más que un descanso» y generan movimiento en múltiples sectores de las ciudades anfitrionas.
Al analizar la temporada estival, Deya señaló que febrero «está sorprendiendo» con cifras superiores a las expectativas iniciales, que suelen concentrarse en enero. Destacó además un proceso de federalización del turismo y sostuvo que «se rompió la idea de que el verano es solo la costa atlántica».
Entre los destinos con mejor desempeño mencionó a Córdoba, que en enero mostró registros un 20% superiores a los de la temporada pasada; Bariloche, consolidado entre el público joven; y el Norte Argentino, que, según dijo, logró revertir el prejuicio sobre el calor y afirmarse como destino veraniego.
Deya también describió cambios en los hábitos de consumo turístico tras la pandemia. Indicó que los viajeros tienden a realizar más escapadas cortas a lo largo del año y buscan experiencias ligadas a la cultura local. En ese marco, afirmó que el turismo interno tuvo un movimiento «muy fuerte» durante toda la temporada, mientras que los viajes al exterior muestran una desaceleración en las ventas a largo plazo.
Finalmente, el titular de FAEVYT se mostró optimista sobre el futuro del sector y valoró iniciativas que permitan desdoblar las vacaciones a lo largo del año para evitar la saturación de destinos. «Argentina tiene todo para ser una potencia turística. Estamos camino a una reivindicación turística», concluyó.

