Una Italia dividida vota si aprueba una reforma profunda del sistema parlamentario

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Es probable que el referendo de este domingo en Italia defina el rumbo político del país durante los próximos años. Los italianos tendrán que decidir si ratifican o rechazan la reforma constitucional aprobada por el Parlamento y propuesta por el gobierno de Matteo Renzi.

La reforma es una de las más ambiciosas y elaboradas desde que se aprobó la actual carta magna en 1948: su aprobación modificaría 47 artículos sobre 139. El cambio más relevante es la eliminación del «bicameralismo perfecto», es decir la peculiaridad italiana de tener dos cámaras -Diputados y Senado- con funciones idénticas, que votan sobre las mismas leyes y pueden de la misma manera otorgarle o quitarle la confianza al ejecutivo.

Según el gobierno este sistema -que durante los 70 años en los que funcionó no le impidió a Italia convertirse en la segunda potencia industrial de Europa- ya no es más adecuado en una época en la que las transformaciones y los desafíos de la globalización demandan una proceso de decisión más ágil y un sistema capaz de garantizar mayor estabilidad.

En la visión de Renzi, la reforma es necesaria para que Italia, un país que tiene desde hace años bajo índices de crecimiento y altos niveles de desempleo, pueda volver a crecer como en el pasado. Es, por otra parte, algo que esperan también los mercados internacionales y las instituciones europeas, preocupadas por una crisis, sobre todo del sistema bancario italiano, que no terminó de cerrarse (los bancos italianos tienen créditos morosos por 300.000 millones de euros, unos 317.000 millones de dólares).

Con la reforma, el Senado pasaría a tener 100 miembros (contra los 315 actuales), que además serían representantes de las regiones y ciudades italianas. La única cámara que podría votar la confianza al gobierno pasaría a ser Diputados.

También, gobierno y partidarios del Sí destacan la reducción del costo de las instituciones, un tema muy sensible en un país donde el enojo contra de los privilegios de la «casta» fue una de las razones principales del auge de partidos como el Movimiento 5 Estrellas del ex comediante Beppe Grillo.

Justamente este partido es hoy el principal abanderado del No, liderando un heterogéneo grupo que va desde la izquierda -ente ellos, opositores internos de Renzi- hasta la derecha de la Liga Norte y del ex primer ministro Silvio Berlusconi.

Todos piensan, con distintas matices, que la reforma le otorgaría demasiados poderes al Ejecutivo, especialmente si se la considera en conjunto con una ley electoral recientemente aprobada que prevé un premio de mayoría al partido que saque más del 40 por ciento de los votos.

Pero hay otra razón que une a los partidarios del No y fue el propio Renzi quien la ofreció cuando decidió convertir el referéndum en un plebiscito sobre su gobierno. Renzi, quien en su momento irrumpió en la escena política como il rottamatore (el desechador), quiso mantenerse fiel a su estilo y apostó por todo o nada, declarando que renunciaría en caso de la victoria del No.

La consecuencia inmediata de esta actitud fue que los opositores pudieran ver más concreto que nunca el sueño de poder reemplazar a Renzi en Palazzo Chigi, la residencia del primer ministro italiano; el resultado, también, fue que Italia llega a la cita electoral profundamente dividido, con un clima de intolerancia generalizada entre los partidarios del Sí y del No.

Esta división se refleja en las encuestas. Las últimas que por ley se pudieron publicar mostraban una ventaja bastante importante para el No, aunque desde el gobierno aseguraban hasta las últimas horas que había muchos indecisos y que el Sí estaba remontando. Según algunos observadores, hasta podría ser decisivo el voto de los italianos que viven en el exterior: otro tema que causó controversia en los últimos días de campaña.

Al debate sobre la reforma no fue ajeno el ámbito académico. Cientos de expertos de derecho constitucional expresaron públicamente su apoyo o rechazo. Infobae habló con algunos de ellos para entender en detalle por qué la reforma es importante, cuáles son las razones principales de los dos bandos y qué podría pasar a partir del lunes en el país.

Por qué es importante

Massimo Cavino, profesor de derecho constitucional en la Università del Piemonte Orientale «A. Avogadro» no tiene dudas sobre las razones por las que este referéndum es clave para Italia. «El voto es importante porque tenemos la posibilidad de hacer las instituciones más eficientes», explica. «Podemos conducir nuestro país, que tiene que enfrentar desafíos cada vez más grandes a nivel global, al paso con los tiempos: por eso necesitamos instituciones capaces de aguantar esta competencia mundial. La verdad es que nuestra constitución es hija de su tiempo y necesita ser actualizada», explica Cavino.

También según el profesor Antonio D’Andrea, catedrático de derecho público en la Universidad de Brescia, Italia se juega mucho de su futuro en este voto del domingo. Pero por distintas razones a las expresadas por Cavino. «Hay mucho en juego con esta reforma porque creo que hay una peligrosa regresión de la cultura democrática», apunta. «La dirección que toma la reforma conduce hacía una fuerte centralización del poder del Estado que perjudica a las autonomías regionales y mortifica el rol del senado, que no será más elegido por los ciudadanos y no tendrá ningún poder para la aprobación de las leyes», dice el profesor. «Además la cámara de diputados será elegida con una ley electoral que mortifica la representatividad parlamentaria y realiza una concentración del poder en manos del gobierno».

Qué dicen los partidarios del No

Otro profesor que se expresó públicamente en favor del No es Marco Gorlani, también de la Universidad de Brescia. Gorlani reconoce que la reforma responde a instancias de superación ded sistema de dos cámaras italiano presente desde hace mucho tiempo, pero cuestiona la manera en que la reforma fue finalmente realizada.

Según él, el nuevo Senado tendrá poco poder y no servirá para representar los territorios. «El Senado será poco relevante. Vamos a tener una sóla cámara, lo cual genera un modelo poco equilibrado porque, si bien es cierto que no en todos los países hay un sistema con dos cámaras que tienen las mismas funciones, en los otros países la segunda cámara tiene un papel importante de freno y control, algo que con esta reforma no pasa».

«Todo apunta a un aumento de la fuerza del gobierno, incentivando una tendencia que ya había comenzado en los últimos años», manifiesta Gorlani.

Los argumentos de Alessandra Algostino, profesora de derecho constitucional en la Universidad de Torino, siguen esta misma línea. Según ella, la reforma, además de estar pobremente redactada, también aumenta el riesgo de concentración del poder y a la exclusión del pluralismo. «Es un peligro real porque los otros contrapesos quedan cada vez más excluidos, lo cual podría conducir a tendencias autoritarias», afirma Algostino.

«En primer lugar hay que decir que el costo de la política es fundamental, la política tiene que tener un costo. Es cierto que los costos se transformaron en privilegios, pero para eliminarlos se necesita una ley ordinaria para bajar los sueldos de los parlamentarios. No hace falta reducir su número y cambiar la forma de gobierno. Además, los ahorros fueron calculados en 49 millones de euros, 79 céntimos por ciudadano. Menos de un café», dice.

En cuanto a el argumento según la reforma haría más eficiente la acción del gobierno y permitiría una mejor respuestas a las crisis económicas y políticas, Gorlani y Algostino coinciden: «Los problemas de Italia no derivan de su constitución», dicen. «Pensar que se puedan resolver los problemas simplemente reformando la carta magna es una ilusión».

Qué dicen los partidarios del Sí

«El del riesgo autoritarismo en un argumento absolutamente equivocado, débil». Tommaso Frosini, Profesor de Derecho público comparado en la Universidad Suor Orsola Benincasa de Nápoles, no tiene dudas. «Acá no hay ningún riesgo de derivas autoritarias, porque el nuevo Senado se inspira en un modelo difundido en toda Europa. En Alemania, el Bundesrat representa las regiones», explica. «En España, el senado representa las comunidades autónomas. Si en Italia el senado representa a las autonomías territoriales no veo qué riesgo pueda haber para nuestra democracia».

«La nuestra es una democracia sólida y toda la parte sobre los derechos fundamentales de los ciudadanos no es tocada por la reforma», afirma.

El verdadero aspecto positivo es tener instituciones que funcionan mejor y que, funcionando de manera más rápida y eficiente, tendrán repercusiones positivas sobre el sistema económico del país

Sobre el abaratamiento del funcionamiento de las instituciones se encarga de contestar Massimo Cavino. «La cuestión yo la veo en manera diferente de como fue presentada», dije.

«Hay objetivamente un ahorro porque se reducen los lugares de la política. La reducción del número de los senadores, así como otros recortes, reducen los gastos. Pero yo creo que el verdadero aspecto positivo no es tanto la inmediata reducción de los gastos, sino tener instituciones que funcionan mejor, y que funcionando de manera más rápida y eficiente tendrán repercusiones positivas sobre el sistema económico del país. Este es el verdadero ahorro. Es como tener un auto que puede hacer más kilómetros con los mismo litros de gasolina».

Francesco Clementi, profesor de derecho público comparado en la Universidad de Perugia y uno de los profesores que más se expuso en favor del Sí, tampoco cree que la reforma no tiene ningún problema de autoritarismo. «El texto no le otorga ningún nuevo poder al primer ministro, no toca garantías de la constitución y, al contrario, le otorga más poderes a la corte constitucional».

Según Clementi, las resistencias a la reforma se deben «a 35 años de fracasos», y «a los intereses que no quieren que Italia sea un país más ágil, simple y rápido».

«Pero estas resistencias tienen que ser superadas», dice. «Queremos que las instituciones sirvan para garantizar mejor una democracia moderna».

¿Qué va a pasar después del 4 de diciembre?

Es probable que, cualquiera sea el resultado del voto, Italia ingrese en una fase de fibrilación política. Pero, también en este caso, las perspectivas cambian según que el entrevistado sea partidario del Sí o del No.

En lo que todos coinciden es que lo más probable es que una victoria del Sí refuerce la posición de Renzi. Según Massimo Cavino, es verosímil que muy pronto se vaya a elecciones; mientras una victoria del No generará una inestabilidad política que tendrá repercusiones negativas también desde el punto de vista económico.

Para Francesco Clementi, en cambio, la victoria del No «sería una vez más una ocasión perdida en un contexto mundial de crisis, populismo y desilusión. Es la elección más importante en 70 años para Italia, sería un señal para Europa del hecho que se puede cambiar».

Según D’Andrea, por otro lado, la victoria del No permitiría mantener la actual constitución, mientras que una victoria del Sí podría reforzar el gobierno; por otro lado, cree que para Renzi podría abrirse el problema de tener que darle algo a cambio a sus aliados por el apoyo recibido durante el proceso de aprobación de la reforma, entre los cuales hay varios ex aliados de Berlusconi.

D’Andrea lamenta también que el debate sobre la reforma «quebró profundamente el país».
Para el profesor Frosini, la señal que Italia le daría al mundo y a Europa si ganara el No es «que los italianos no quieren hacer reformas. Sería un señal preocupante porque Italia necesita reformas para crecer como todos nosotros quisiéramos».

Concluye el profesor Cavino: «Lo que yo desearía es que cualquiera sea el resultado del referéndum, se pueda retomar inmediatamente la capacidad de trabajar juntos, porque nuestro país necesita de gran unidad para resolver sus problemas. Espero que una vez que se haya terminado el partido refrendario nadie piense que tenga por sí sólo las recetas para el bien del país, habrá que escucharse los unos con los otros y trabajar por el bien de Italia».

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