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Mundial 2026: cómo una lesión convirtió a Erling Haaland en una máquina de hacer goles

Ver a Erling Haaland en el área, imponiendo condiciones en todas las canchas, lo más fácil es pensar que su éxito es sólo consecuencia de pura genética, potencia física y talento natural. Sin embargo, hay una historia de perseverancia y resiliencia detrás. Porque una lesión le cambió la mentalidad y lo convirtió en una máquina de hacer goles.

Las estadísticas marcan que en ese período llegó a perderse el 74 por ciento de los minutos de los partidos de su equipo, el Bryne FK de la ciudad de Noruega donde se crió. Es decir que apenas pudo jugar un cuarto del tiempo, quedando relegado en la consideración de los distintos técnicos.

Para cualquier otro futbolista eso pudo haber significado un golpe de nocaut. Sin embargo, Haaland lo usó como un trampolín para transformarse en un monstruo del área y ser estrella del fútbol mundial.

La lesión que transformó a Erling Haaland

Aquejado por esa lesión rebelde que le impedía jugar, la joven promesa del fútbol noruego pasaba horas haciendo ejercicios de rehabilitación. Aprovechó ese tiempo sin competir regularmente para desarrollar una comprensión diferentes del juego.

Analizando movimientos, espacios y recorridos de los defensores encontró claves para ser más decisivo en la cancha. Esa lectura táctica terminó siendo determinante en su carrera.

Cuando se recuperó de la lesión, sus entrenadores notaron un cambio sorprendente: ya no era ese jugador tosco y sin lectura del partido, sino que sabía cuando ejercer presión sobre los defensores, marcar pases con diagonales precisas y aprovechar espacios libres.

Erling Haaland, la máquina de hacer goles que ilusiona a Noruega en el Mundial 2026. REUTERS/Peter Cziborra
Erling Haaland, la máquina de hacer goles que ilusiona a Noruega en el Mundial 2026. REUTERS/Peter Cziborra

Dejó de correr detrás de la pelota y empezó a mostrar inteligencia para moverse. Ya era alguien que, como dice Daniel Passarella“entendía el juego”. Ese “nuevo Haaland” no tardó en convencer a todos que merecía más minutos en cancha. Así empezó a ser protagonista.

La evolución que experimentó en su juego hizo que el técnico lo cambiara de posición. En su club, el Bryne, lo ponían como volante por la izquierda, encargado de cubrir espacios, recuperar la pelota y conectar con los delanteros. Eso lo mantenía demasiado lejos del área rival, donde podía resultar letal.

Haaland, la máquina de hacer goles en el Mundial 2026

Se convirtió entonces en centrodelantero, sin perder capacidad de marca para presionar a los defensores y forzar errores. Pronto empezó a darle la razón al DT con un aluvión de goles que lo pusieron en el centro de la escena.

Además de la recuperación física, otra clave para la transformación de Haaland fue el proceso psicológico que atravesó. En las frustraciones por no poder jugar encontró su más grande motivación para seguir adelante con más fuerza que nunca. Desarrolló una fortaleza mental indestructible que hoy también demuestra en Manchester City, su equipo, y en la selección de Noruega.

Esa transformación mental y el cambio en su manera de jugar fueron factores de peso para que Haaland llamara la atención de todos y pasara al Molde FK en 2017, donde terminó de consolidarse. Luego pasó a Red Bull Salzburgo, más tarde a Borussia Dortmund y finalmente se consagró en el City de Pep Guardiola.

Erling Haaland, la máquina de hacer goles que hace soñar a Noruega. (Foto: Reuters)
Erling Haaland, la máquina de hacer goles que hace soñar a Noruega. (Foto: Reuters)

Una particularidad de este portentoso delantero de 1,94 de altura y casi 90 kilos de peso, que se convirtió en una máquina de hacer goles, es que nació en Leeds, Inglaterra, el 21 de julio de 2000. Esto es porque su padre, Alf-Inge, también futbolista, se encontraba jugando en Leeds United.

Ahora, a los 25 años, puede decir con orgullo que es parte de una Copa del Mundo. E hizo mucho para lograrlo: nada menos que 16 goles en ocho partidos de Eliminatorias, en las que Noruega postergó a Italia. Previo al Mundial, en su selección tiene 55 tantos en 50 encuentros, un promedio descomunal que incluso supera al global de su carrera: 354 goles en 455 partidos. Lo que se dijo: una perfecta máquina goleadora.

Fuente TN

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