Los vecinos del barrio Palermo se mostraron preocupados porque un descampado (cubierto por malezas) funciona como escondite de delincuentes, mientras la basura, la falta de mantenimiento y la inseguridad se profundizan.
Al respecto los munícipes explicaron que uno de los ingresos a la ciudad de La Banda, por Autopista Perón, se transformó en uno de los sectores más cuestionados por los vecinos. La inseguridad, la falta de mantenimiento de terrenos privados, la acumulación de basura y el crecimiento descontrolado de la vegetación conforman un escenario que, según denuncian, favorece la comisión de delitos y mantiene en alerta permanente a quienes viven y trabajan en el lugar.
En este sentido señalaron que el pasado lunes, en horas de la madrugada, delincuentes rompieron la vidriera de un mayorista ubicado en la esquina de Necochea y Los Andes, ingresaron al comercio y sustrajeron diversos productos. El hecho fue advertido por un residente que alertó a la Policía, cuyos efectivos iniciaron una persecución.
Sin embargo, los sospechosos lograron escapar internándose en un extenso sector cubierto por malezas, yuyos y árboles de gran porte, un espacio que los habitantes describen como un verdadero «monte» levantado sobre terrenos privados sin mantenimiento y que, aseguran, se convirtió en el principal refugio de quienes delinquen en la zona.
Los vecinos sostienen que ese predio no solo sirve para ocultarse después de cometer robos, sino también para esconder elementos sustraídos y escapar por distintos sectores del barrio.
A ello se suma la existencia de un basural a cielo abierto donde diariamente se arrojan neumáticos, residuos domiciliarios y restos de materiales de construcción, principalmente sobre Balcarce y Los Andes, provocando que en ocasiones las calles resulten casi intransitables.
Los testimonios coinciden en señalar que en inmediaciones de la cancha de Chacarita Sud suelen reunirse personas para consumir alcohol y sustancias. Afirman que muchos permanecen allí durante la noche y luego recorren el barrio observando viviendas y movimientos de los vecinos.
También recordaron reiterados robos de reflectores del club y de luminarias públicas, hechos que tendrían como finalidad dejar sectores completamente oscuros para facilitar otros delitos y regresar luego al descampado sin ser detectados.
Incluso aseguran haber retenido en distintas oportunidades a personas sospechosas hasta la llegada de la Policía, indicando que varias de ellas portaban machetes u otros elementos cortantes y, aparentemente, se encontraban bajo los efectos del alcohol o sustancias.
El pedido es concreto: limpieza de los terrenos, erradicación del basural, control sobre los propietarios de los predios abandonados, mayor presencia policial y un plan de recuperación urbana que devuelva seguridad a uno de los principales accesos de la ciudad.

