Este sábado 3 de octubre, la comunidad diocesana de Añatuya vivió una jornada intensa y profundamente significativa en el marco de la celebración de los 65 años de la creación de nuestra Diócesis.
Fue un día de encuentro, memoria agradecida, oración y renovación del compromiso misionero, vivido junto a numerosas comunidades de la ciudad y del interior.
La jornada comenzó con la bendición de las imágenes que forman parte del Paseo o Camino de la Fe, ubicado sobre la avenida San Martín, un espacio que reúne signos profundamente vinculados con la historia y la identidad religiosa de nuestra tierra. Allí, junto a representantes de distintas comunidades e instituciones, renovamos nuestra memoria y nuestra fe, reconociendo las raíces que nos sostienen y el camino que como Iglesia hemos recorrido durante estos 65 años.
Luego, en la parroquia San José, se compartió un momento de encuentro en torno a la historia de nuestra Diócesis, con testimonios, videos y exposiciones que permitieron recordar personas, acontecimientos y experiencias que fueron dando forma a esta Iglesia particular. Por la tarde, la comunidad continuó el camino visitando la parroquia de Mailín Brochero, donde se vivió un profundo momento de oración y adoración eucarística, poniendo en las manos del Señor todo lo vivido y también el camino que tenemos por delante.
Como culminación de esta jornada, nos reunimos en la Iglesia Catedral para celebrar la Eucaristía de acción de gracias, presidida por el cardenal Vicente Bokalic CM, arzobispo de Santiago del Estero y primado de la Argentina.
La celebración fue concelebrada por numerosos sacerdotes de nuestra Diócesis y sacerdotes visitantes, y contó con la participación de numerosos fieles de Añatuya y de las distintas comunidades del interior.
La Eucaristía se convirtió así en uno de los momentos culminantes de estos días jubilares. Ante el Señor, renovamos nuestra acción de gracias por la historia recibida, renovamos nuestro bautismo y reafirmamos nuestro compromiso con la misión, haciendo vida el lema que nos acompaña en este aniversario: «Somos comunidad que nace del Bautismo y crece con la misión».
En su homilía, el cardenal Vicente Bokalic invitó a hacer una memoria agradecida y esperanzada de nuestra historia, no para quedarnos solamente mirando el pasado, sino para reconocer en él la presencia y la acción de Dios y, desde allí, proyectarnos hacia el futuro con nuevos impulsos y entusiasmo. El Señor ha acompañado nuestra historia y continúa llamándonos a caminar con confianza, abiertos a lo que el Espíritu quiere suscitar en nuestra Iglesia.
También recordó que esta historia compromete especialmente con la entrega y el servicio a los más pobres y necesitados. «Todos somos llamados a participar activamente en la viña del Señor, poniendo al servicio de la comunidad los dones que Dios ha regalado a cada uno. No somos dueños de la misión ni de la Iglesia: somos discípulos y misioneros llamados a colaborar, cada uno desde su lugar, para que el Evangelio siga llegando a todos», expresó el purpurado.
En este camino de los 65 años, «queremos renovar también el legado de quienes nos precedieron, particularmente el testimonio de Mons. Jorge Gottau, primer obispo de Añatuya, cuyo entusiasmo misionero dio impulso y vida a esta Iglesia particular. Su corazón misionero, su cercanía con las comunidades y su preocupación por los más pobres siguen siendo una inspiración para nosotros y nos recuerdan que una Iglesia viva es una Iglesia que sale al encuentro, que camina, que sirve y que anuncia», dijo el pastor.
«También queremos dejarnos iluminar por el testimonio de Mama Antula, mujer de fe, caminante y misionera, que supo llevar el Evangelio por los caminos con un corazón generoso y una profunda confianza en Dios. Como ella, estamos llamados a salir, a encontrarnos con las personas, a acompañar sus vidas y a anunciar con alegría la Buena Noticia», añadió el Arzobispo santiagueño.
«Queremos seguir caminando juntos, en comunión, con un corazón misionero, atentos a la realidad de nuestras comunidades y especialmente cercanos a quienes más necesitan de nuestra presencia y de nuestro servicio. Queremos seguir siendo una Iglesia que nace del Bautismo, que crece en la fe y que se fortalece en la misión», sostuvo Bokalic.

