El Club de Abuelos de La Banda celebró con alegría, abrazos y calidez el Día del Jubilado. Como siempre fue un encuentro familiar en su sede social.
Una merienda se convirtió en mucho más que un encuentro: fue un reconocimiento a toda una vida de trabajo, de esfuerzo, de entrega silenciosa y de amor por los suyos. «Cada uno dejó huella en la ciuda, construyó con sus manos, levantó hogares, educó con el ejemplo y sostuvo con dignidad los días buenos y los difíciles», señalaron las autoridades.
También destacaron: «Hoy es el momento de recoger los frutos, les toca descansar, compartir, reír, recordar y disfrutar. Son la raíz que nos sostiene, la memoria que nos enseña y el corazón que le da calidez a nuestra tierra bandeña. La experiencia es la guía».
Asimismo agradecieron por ser ejemplo de perseverancia, de nobleza y de vida. «Que este sea solo el comienzo de muchos más momentos compartidos, porque el cariño no tiene edad, y la alegría no tiene fecha de caducidad».

