El Ministerio de Salud de Costa Rica informó un incremento del 147.4% en los contagios por Enfermedad Tipo Influenza en una sola semana, tras pasar de 215 registros en la semana epidemiológica 38 a 532 en la semana 39. Este repunte forma parte de un panorama epidemiológico caracterizado por la alta circulación de virus respiratorios en el país, donde el acumulado anual de afecciones del sistema respiratorio ya superó el millón de infectados.
El diagnóstico de Enfermedad Tipo Influenza se aplica a pacientes que manifiestan la aparición repentina de fiebre superior a los 38 °C, acompañada de tos o dolor de garganta, junto con dolores musculares y fatiga general.
Dentro de la clasificación epidemiológica, las Infecciones Respiratorias Agudas agrupan molestias menores en vías superiores y suman 1,054.359 casos acumulados, la Infección Respiratoria Aguda Grave requiere internamiento hospitalario y contabiliza 7,196 enfermos en el transcurso del año. Los extremos de la vida sufren el impacto más severo de estas complicaciones, particularmente los niños menores de cinco años y los adultos de 75 años o más.

La saturación de los servicios pediátricos refleja la gravedad del fenómeno. El Hospital Nacional de Niños reportó una ocupación del 100% en sus Unidades de Cuidados Intensivos debido al ingreso de pacientes infantiles con cuadros respiratorios severos.
Asimismo, la cifra de hospitalizados en salas generales sobrepasó la capacidad habitual del recinto, obligando a habilitar camas adicionales para atender la demanda de menores con dificultad respiratoria aguda.
Las autoridades sanitarias recomiendan vacunación y lavado de manos para frenar los contagios
Ante la velocidad de transmisión de los virus respiratorios, el Ministerio de Salud enfatizó la importancia de reforzar las medidas individuales y colectivas de higiene para cortar las cadenas de transmisión en centros educativos, lugares de trabajo y espacios públicos de Costa Rica.
La inmunización anual mediante la vacuna contra la influenza constituye la herramienta principal de protección, ya que reduce el riesgo de desarrollar formas severas de la enfermedad, hospitalizaciones y fallecimientos. Los equipos médicos instan a los grupos prioritarios, que incluyen a menores de edad, adultos mayores, embarazadas y personas con padecimientos crónicos a mantener sus esquemas de vacunación al día.

El lavado frecuente de manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos, o la desinfección continua con soluciones a base de alcohol, permite eliminar las partículas virales depositadas en las superficies. De igual manera, aplicar el protocolo de estornudo y tos, cubriéndose la boca y la nariz con el antebrazo o con un pañuelo desechable evita que las gotas de saliva contaminadas se dispersen en el aire.
El uso profiláctico de mascarillas en sitios cerrados o con aglomeraciones, así como la ventilación adecuada de las habitaciones y oficinas, disminuye la concentración de aerosoles infectados.
Fuente Infobae

