La televisión pública china CCTV denunció la destrucción de un tramo de seis metros de ancho de la Gran Muralla, en el condado de Ningwu, provincia de Shanxi, causada por casi dos décadas de vertidos ilegales de residuos de una mina de carbón sin licencia. La cobertura señala al sector conocido como Guojiayao, uno de los tramos más aislados y menos visitados del monumento levantado durante la dinastía Ming.
En 2013, la fusión de varios equipos mineros dio lugar a una nueva compañía, Shenda Chaokai Coal Industry, que heredó el uso de esa brecha y continuó ampliándola para seguir descargando residuos y evitar los caminos de montaña.

La denuncia solo derivó en una respuesta institucional cuando la cobertura mediática generó presión pública. En marzo de este año, el Gobierno provincial de Shanxi constituyó una comisión especial para investigar la minería ilegal y el deterioro del patrimonio cultural en la zona. La pesquisa concluyó con una multa de 1 millón de yuanes, unos USD 149.000, impuesta a la empresa responsable por obras no autorizadas dentro de una zona protegida y por el grave deterioro causado al sitio histórico.
CCTV señaló además que otros tramos de la Gran Muralla en el mismo condado han sufrido daños similares por la actividad minera no regulada, lo que sugiere que el caso de Guojiayao no es un hecho aislado sino síntoma de un problema de supervisión más amplio en zonas rurales alejadas de los circuitos turísticos.
El episodio se suma a un patrón de deterioro documentado desde hace años. Un estudio de la Sociedad de la Gran Muralla de China, citado por medios estatales en 2015, ya estimaba que alrededor del 30% de la Gran Muralla de la era Ming había desaparecido por el vandalismo y la exposición a los elementos, con solo un 8,2% de su trazado en buen estado de conservación. La Gran Muralla, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987, no es una estructura continua sino un conjunto de tramos construidos en distintas épocas que, según las mediciones que incluyen vestigios y secciones desaparecidas, suman más de 21.000 kilómetros.
El caso de Guojiayao tampoco es el primero de este tipo. En agosto de 2024, la policía de Shanxi detuvo a dos personas por abrir con excavadoras un hueco en el tramo 32 de la Gran Muralla para acortar el trayecto de una obra de construcción cercana, en un daño que las propias autoridades calificaron de irreversible para la integridad del monumento.
Fuente TN

