Germán Naranjo Maldini (51), ciudadano chileno detenido en Brasil luego de protagonizar un bochornoso episodio de racismo y homofobia en un vuelo de LATAM Airlines que cubría la ruta entre Frankfurt y Santiago, fue despedido de la empresa en la que se ostentaba un alto cargo ejecutivo.
Tripulantes y pasajeros presentaron la denuncia y en el Aeropuerto Internacional de Guarulhos, Naranjo fue detenido por la Policía Federal de San Pablo, por lo que ahora enfrenta entre 2 y 5 años de cárcel por el delito de injuria racial.

El intento de soborno
Por estos días, el 4.° Juzgado de Garantía de Santiago tramita una querella en contra de Naranjo Maldini por el delito de soborno a funcionario público, estampada por el Registro Civil luego de que en febrero de 2025 llegara junto a su esposa a retirar un pasaporte de su hijo a la oficina ubicada en la comuna capitalina de Lo Barnechea.
De acuerdo al documento consignado por Meganoticias, Naranjo se saltó la fila y le habló de manera prepotente a la funcionaria detrás de la ventanilla, quién le informó que el pasaporte aún no estaba listo.
-“¿A quién hay que pagarle? Hace tres años le pagué a Mario Patiño para agilizar el trámite”, deslizó primero en voz baja.
-“Tome esto y me hace el pasaporte rápido”, dijo a renglón seguido mostrando un fajo de billetes.
Cuando la funcionaria se negó a recibir el dinero y lo acusó con los guardias, Naranjo dio vuelta su discurso y a los gritos, afirmó que ella le estaba pidiendo dinero para entregarle rápido el documento de viaje.
-“¿A qué weón hay que pagarle?, aquí tengo los billetes”, gritaba descontrolado.
Su comportamiento fue calificado como de «suma gravedad”, pues desde el Registro Civil señalaron que “afecta directamente la fe pública, vulnera la legalidad institucional y pone en riesgo el correcto funcionamiento del Estado de Derecho”.

La amenaza de bomba
Varios años atrás, Naranjo estuvo involucrado en un incidente en el Hotel W, ubicado en el barrio alto santiaguino, hasta donde llegó el 29 de agosto de 2013 acompañado de una mujer.
Luego de reclamar porque no le había gustado la habitación y pedir que se la cambiaran, Naranjo le dijo al botones que tenía que volver a la habitación que le habían asignado inicialmente, puesto que allí había olvidado “una bomba para matar a todos los musulmanes”.
El trabajador dio la alarma, se activaron los protocolos de seguridad y hasta el Grupo de Fuerzas Especiales (GOPE) de Carabineros se apersonó en el exclusivo hospedaje, solo para corroborar que la amenaza era falsa.
A pesar de ello, la fiscalía y el tribunal estimaron que el hecho no constituía delito y Naranjo salió libre de polvo y paja.
Fuente Infobae

