México se prepara para la llegada del huracán Simón, que avanza lentamente sobre el océano Pacífico con vientos sostenidos de hasta 250 kilómetros por hora y amenaza con provocar inundaciones.
El huracán se ubicaba a unos 100 kilómetros al oeste-suroeste de Manzanilla y se desplazaba hacia el norte-noroeste a una velocidad de apenas 9 kilómetros por hora. Desde que adquirió fuerza de huracán, su movimiento se mantuvo por debajo de los 10 kilómetros por hora, una condición que aumenta la preocupación de las autoridades por la duración de las precipitaciones.
El meteorólogo Boris Comi, de Protección Civil de Jalisco, explicó a la agencia AFP que el huracán Simón permanece prácticamente estacionario frente a las costas mexicanas. Esa lentitud podría hacer que las lluvias se prolonguen sobre las mismas zonas durante más tiempo y aumenten el peligro para la población.
El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC, por sus siglas en inglés) advirtió que el ciclón podría descargar entre 25 y 50 centímetros de lluvia en sectores del suroeste de México. En algunas áreas de Michoacán, Colima y Jalisco, las precipitaciones podrían alcanzar los 76 centímetros.

El organismo alertó que las lluvias podrían causar inundaciones repentinas y deslaves potencialmente mortales, en especial en regiones de terreno escarpado. También advirtió sobre una peligrosa marejada ciclónica en la costa, cerca del punto de impacto y hacia el este, acompañada de olas grandes y destructivas.
Evacuaciones
Ante la amenaza, las autoridades de Jalisco suspendieron las clases el viernes y el lunes en 22 municipios costeros, además de disponer la interrupción de actividades no esenciales en varias localidades. También comenzaron las evacuaciones de las zonas consideradas de riesgo y solicitaron al sector turístico de Puerto Vallarta que garantizara que empleados y visitantes estuvieran alojados en refugios o lugares seguros.
El sábado, la Marina de México trasladó por barco a alrededor de un centenar de personas desde poblados costeros amenazados por el huracán hasta Puerto Vallarta. La mayoría tenía familiares con quienes refugiarse, mientras que otras fueron derivadas a alguno de los cinco albergues habilitados en la ciudad. Hasta ese día, los refugios habían recibido a 95 personas.
Entre quienes abandonaron sus hogares estuvo Elena Glumas, de 63 años, que llegó desde la localidad de Yelapa junto con sus perros. La mujer recordó los daños que sufrió su pueblo durante el paso del huracán Lidia, en 2023, y explicó por qué decidió ponerse a salvo. “Hace tres años perdimos todo, ahora digo: la vida es primero”, afirmó al bajar del ferry.
En Puerto Vallarta, comerciantes y dueños de negocios reforzaron las medidas para proteger sus locales del viento y el agua. Hoteles, tiendas y otros establecimientos tapiaron puertas y ventanas, mientras las calles comenzaron a mostrar menos movimiento bajo un cielo nublado.
Algunos comerciantes también apelaron al humor para afrontar la llegada del fenómeno. En los tablones de un negocio se leía “Simón dice: ‘todo va a estar bien’”, en alusión al juego infantil en el que los participantes deben seguir instrucciones.

Paulina Pérez, propietaria de una mueblería, escribió en su local “Simón, sé breve, pacífico” y acompañó la frase con un dibujo de un tiburón y caras sonrientes. “Es positivismo más que nada”, explicó a AFP.
El antecedente de otros huracanes en la región
La velocidad de desplazamiento de Simón es uno de los factores que más inquieta a los especialistas. Comi señaló que es probable que el ciclón acelere su movimiento una vez que toque tierra, antes de comenzar a disiparse.
De igual manera, la geografía de la región podría contribuir a reducir su intensidad. Puerto Vallarta está ubicado en una bahía y cuenta con una cadena montañosa cercana que, según las previsiones, podría atenuar la fuerza del fenómeno. El NHC también estimó que Simón podría debilitarse incluso antes de llegar a la costa.
La región ya enfrentó otros huracanes de gran intensidad. En 2011, Jova provocó ocho muertes mientras avanzaba a una velocidad de entre 13 y 15 kilómetros por hora. En 2015, Patricia llegó a registrar vientos máximos sostenidos de 345 kilómetros por hora, uno de los valores más elevados registrados para un ciclón de este tipo. El fenómeno destruyó viviendas, provocó inundaciones y deslaves y dejó carreteras bloqueadas, aunque no se reportaron muertos ni heridos.
La incertidumbre de los turistas
La llegada de Simón también alteró los planes de quienes vacacionaban en Puerto Vallarta. El turista canadiense Ed Currie, que todavía tenía cinco días de estadía junto con su esposa, contó que hasta ese momento el huracán no había afectado sus vuelos.
La pareja esperaba permanecer en el hotel durante el paso del ciclón y seguir la evolución del fenómeno desde allí. “Simplemente quedarnos en el hotel y mirar por la ventana, con suerte”, dijo Currie. “La verdad es que no sé qué esperar”, reconoció.
Mientras se acercaba el momento previsto para el impacto, las autoridades mantenían las medidas de prevención ante la posibilidad de que los fuertes vientos, las lluvias persistentes y la marejada ciclónica generaran condiciones peligrosas en distintos puntos de la costa mexicana.
Fuente TN

