Francia celebró este jueves su primer debate presidencial con siete candidatos al Elíseo. El encuentro, organizado por el Medef, la principal patronal del país, giró en torno a propuestas económicas, con Marine Le Pen llamando a frenar “la locura regulatoria” y Jean-Luc Mélenchon amenazando con “desobedecer” las normas de la Unión Europea.
La ultraderechista Marine Le Pen, favorita en los sondeos para suceder a Emmanuel Macron, llegó al debate con un mensaje de tranquilidad dirigido al sector privado. “Los empresarios que se han tomado el tiempo de examinar las propuestas de Reagrupamiento Nacional no tienen motivos para alarmarse por las medidas que proponemos”, declaró a su llegada.
Ya en el estrado, llamó a la “unidad” entre trabajadores y empleadores para impulsar la recuperación del país: “Nuestro país tiene una identidad económica basada en las empresas, la Nación y el Estado. Estos impuestos excepcionales no deben convertirse en permanentes; debemos frenar esta locura regulatoria”.
El líder de La Francia Insumisa (LFI), Jean-Luc Mélenchon, fue el más incisivo en sus críticas a la Unión Europea. “Todo lo que venga de la UE en contradicción a los intereses de los franceses, de acuerdo con el programa que hayan votado, nosotros lo desobedeceremos”, afirmó. Pidió además “modificar” los tratados europeos vigentes: “Si no lo hacemos, vamos a morir política, social e industrialmente”.

El conservador Bruno Retailleau, presidente de Los Republicanos y exministro del Interior, apuntó contra la administración pública: “El primer problema que afrontan las empresas francesas es la burocracia estatal. Es un Estado voraz”. Reclamó “un respiro” antes que nuevas reformas y defendió “una ruptura para cambiar el sistema”.
El ex primer ministro Édouard Philippe se pronunció por “poner las cuentas en orden, no subiendo los impuestos sino comprometiéndonos colectivamente a trabajar más” y acusó a Mélenchon de pretender “quemar” la deuda francesa con medidas que “dejarían a Francia fuera del sistema bancario”. Su par en el bloque centrista, Gabriel Attal, también ex jefe de Gobierno de Macron, sostuvo que “cuando nuestros empresarios flaquean, Francia flaquean”, aunque añadió que “es posible que Francia tenga por delante sus mejores años”.
El socialdemócrata Raphaël Glucksmann rechazó “un destino que convierta a Francia en un parque de atracciones”, en referencia al acuerdo entre París y Riad para levantar un gran complejo de ocio a las afueras de la capital. Ofreció al Medef “un nuevo contrato patriótico” con tres ejes: “La revolución ecológica será la gran revolución industrial del siglo XXI”; “reconstruir una sociedad de trabajadores y dejar de ser una sociedad de rentistas y herederos”; y “abrazar la revolución tecnológica y volver a ser un país de constructores”.
La ecologista Marine Tondelier cerró las intervenciones reclamando soluciones al cambio climático: “La actividad económica depende de la temperatura, el ciclo del agua, el océano y los bosques”.
Las encuestas sitúan a Le Pen como la candidata con más apoyos para la primera vuelta, mientras varios sondeos proyectan a Mélenchon como su rival más probable en la segunda vuelta del 2 de mayo de 2027. Algunos de esos mismos sondeos, no obstante, apuntan a Philippe como posible finalista en el balotaje.
Un eventual duelo entre Le Pen y Mélenchon preocupa al sector privado por las posiciones euroescépticas que ambos han mantenido. Las acciones de las principales empresas francesas tocaron un mínimo de un mes durante la jornada, debido a la inquietud de los inversores por los próximos presupuestos y los riesgos políticos antes de las elecciones del año que viene. Un sondeo de OpinionWay para el Medef revela que el 82% de los empresarios son pesimistas respecto del impacto económico del próximo presidente, independientemente de quién resulte elegido.
(Con información de EFE, Reuters y Le Monde)
Fuente Infobae

